FUNDACIÓN DE VALENCIA EN VENEZUELA
Situada un punto estratégico entre la costa del Mar Caribe y los Llanos venezolanos, la fundación de la ciudad de Valencia en Venezuela, es el resultado de un complejo tejido de protección frente a la piratería (especialmente francesa), la estrategia ganadera y la necesidad agrícola. Fundada oficialmente el 25 de marzo de 1555, Valencia representa uno de los hitos más antiguos y estables de la Hispanidad en Sudamérica.
En 1548, se había fundado el puerto de Nueva Segovia de Borburata. Sin embargo, la vida en la costa era un infierno para los colonos, pues era objetivo fácil para los piratas. La dificultad de defender un puerto abierto obligó a los vecinos a buscar tierras más seguras «tierra adentro». Al alejarse de la costa para protegerse de los piratas, los fundadores descubrieron un valle con un microclima único y un potencial agrícola inigualable.
En 1553, el capitán Juan de Villegas visitó la zona actual y reconoció su potencial. Sin embargo, no sería él quien concretaría la fundación definitiva, sino un hombre enviado bajo instrucciones directas del Gobernador de la Provincia de Venezuela, Alonso Arias de Villacinda. Aunque algunos historiadores argumentan que Villegas ya había establecido un asentamiento ganadero en 1553 que evolucionó hacia la ciudad.
Sin embargo, la historiografía moderna ha debatido intensamente sobre este punto debido a la pérdida de las actas originales del Cabildo en incendios y ataques piratas posteriores. Por lo cual, la historia tradicional atribuye la fundación de Valencia al capitán Alonso Díaz Moreno el 25 de marzo de 1555. La ciudad fue llamada inicialmente Nuestra Señora de la Anunciación de Nueva Valencia del Rey.


Siguiendo las Ordenanzas de Descubrimiento y Población de la Corona Española, Valencia se trazó bajo el esquema de cuadrícula o tablero de damas. La Plaza Mayor era el centro neurálgico. A su alrededor se ubicaron la Iglesia (actual Catedral) y las casas de los vecinos más prominentes. La construcción de la Catedral de Valencia fue el motor de la vida social. La fe católica sirvió como el pegamento que unió a los españoles y a los indígenas. El Cabildo se instauró de inmediato para administrar justicia y repartir tierras.
Apenas seis años después de su fundación, en 1561, la joven ciudad enfrentó su primera gran crisis tras la llegada de Lope de Aguirre. Aguirre, un conquistador rebelde que se había levantado contra el Rey de España, desembarcó en Borburata y avanzó hacia Valencia. Los habitantes, al enterarse de la crueldad de los los seguidores de Aguirre, abandonaron la ciudad y se refugiaron en las islas del Lago de Tacarigua o en los montes cercanos. Aguirre entró en una Valencia desierta, quemó varias casas y escribió una de sus famosas cartas desafiantes al Rey Felipe II.
En 1664 comenzó la construcción de lo que hoy es el más antiguo edificio de la ciudad, el Hospital San Antonio de Padua, ubicado entre la Avenida de la Beneficencia (actual Avenida Soublette) y la Calle Real (actual Calle Colombia). Contaba con una capilla dedicada a dicho santo, y se encontraba emplazada en toda la manzana, aunque posteriormente sus dimensiones fueron reduciéndose. Tanto el nombre del edificio, como su dedicación e incluso el nombre de las calles, fueron cambiados tras la guerra de secesión con la única intención de adaptarse al nuevo relato identitario.

En 1677, Valencia fue arrasada por piratas franceses, los cuales queman su Cabildo y ocasionan la pérdida de innumerables documentos de importancia, encontrándose entre ellos el Acta de Fundación de la ciudad. No era la primera vez que los corsarios saqueaban Valencia, pero si una de las más destructivas.
En febrero de 1800 la ciudad fue visitada por el biólogo y espía Alexander von Humboldt durante su viaje por las Américas. En su visita, el barón reporta que la ciudad contaba con una cantidad de seis mil a siete mil habitantes.
En 1811 con el estallido de la guerra de secesión, Valencia se declaró leal al rey de España, por lo que se convirtió en objetivo militar de los separatistas y sufrió varios asedios durante diez años que causaron miles de muertos y heridos. Valencia fue finalmente tomada por los separatistas en 1821.

Valencia nació como una ciudad de pastores y criadores. A diferencia de Caracas, que fue más administrativa, Valencia fue desde el inicio una potencia agropecuaria, con numerosos pueblos que surgieron a su alrededor. Esta ubicación de Valencia permitía que el ganado criado en los Llanos pasara por la ciudad antes de ser enviado a Puerto Cabello. La exportación de cueros y carne salada se convirtió en la base de las fortunas valencianas. Durante los siglos posteriores a su fundación, Valencia fue el granero y el corral de la Provincia de Venezuela.
Aunque el cacao era el rey de la economía regional, el añil (un tinte natural) cobró una importancia capital, siendo un producto de exportación altamente demandado en Europa. En el siglo XVIII, la llegada de la Compañía Guipuzcoana impulsó el comercio pero también generó tensiones sociales, pues Valencia empezó a ganar un peso político que rivalizaba con Caracas.

Hoy, casi cinco siglos después de aquel 25 de marzo de 1555 y un millón y medio más de habitantes, y pese a la demolición y abandono premeditado de muchos de sus edificios históricos, Valencia sigue manteniendo su trazado original en el centro histórico, recordándonos que su origen fue la búsqueda de orden, seguridad y prosperidad. Lo que comenzó como una pequeña aldea es hoy el pulmón económico de Venezuela, demostrando que la semilla plantada en la época virreinal cayó en suelo fértil.


