ESPAÑA

EL MOTÍN DE ARANJUEZ

El Motín de Aranjuez fue un levantamiento popular ocurrido entre el 17 y el 19 de marzo de 1808 en la localidad madrileña de Aranjuez que provocó la abdicación de Carlos IV y la caída de su primer ministro, Manuel Godoy.

A principios de 1808 España era un polvorín. La monarquía de Carlos IV estaba desprestigiada, y el verdadero poder residía en manos de Manuel Godoy. La reina María Luisa de Parma, era aliada incondicional (y supuesta amante) de Godoy, también era muy impopular. Para colmo, Fernando, el Príncipe de Asturias), y futuro Fernando VII, conspiraba activamente contra su padre y Godoy para hacerse con el trono. Su odio hacia Godoy era tan visceral que lo llevó a tejer una red de espionaje y traición digna de una novela de intriga.

Fernando estaba apoyado por la alta nobleza española que detestaba a Godoy porque siendo un hidalgo de provincias, había desplazado a los grandes nobles del poder real. Este grupo, el «Partido Fernandino», convirtió a Fernando en un símbolo de esperanza, presentándolo al pueblo como «El Deseado», el salvador que acabaría con la corrupción y la influencia francesa… Pese a que irónicamente, Fernando era el primero en pedir ayuda a Napoleón.

Fernando VII en un campamento. Francisco de Goya

Fernando quería casarse con una joven de la familia Bonaparte para asegurar el apoyo de Napoleón y, acto seguido, forzar la destitución de Godoy. Incluso llegó a redactar un documento para su padre, Carlos IV, donde denunciaba supuestos planes de Godoy para asesinar a la familia real. Pero Carlos IV recibió un chivatazo anónimo. Entró en el cuarto de su hijo y encontró papeles que probaban la conspiración. Fernando fue arrestado de inmediato en el Monasterio de El Escorial.

Para salvarse, Fernando delató a todos sus amigos y colaboradores, entregando sus nombres a su padre. Escribió cartas de arrepentimiento casi cómicas, pidiendo perdón a sus padres de rodillas. Mientras en público fingía obediencia a su padre, enviaba cartas secretas a Napoleón suplicándole protección:

«Señor, el Príncipe de Asturias, mi hijo, es el que ha escrito la carta que V.M. ha recibido… este hijo es un malvado.»

Carlos IV a Napoleón, tras descubrir los tratos de Fernando con el emperador.

Napoleón, al recibir cartas tanto del padre (Carlos IV) pidiendo ayuda contra el hijo, como del hijo (Fernando) pidiendo ayuda contra el padre, se da cuenta de que la monarquía española era un desastre y que puede manipular a la familia real dividiéndola, como así terminó ocurriendo más tarde en Bayona, donde Napoleón finalmente jugó con padre e hijo como si fueran marionetas.

Carlos IV, en un exceso de bondad lo perdonó públicamente. Pero el daño ya estaba hecho; el pueblo vio esto como una maniobra de Godoy para hundir al «pobre príncipe», lo que aumentó la popularidad de Fernando y el odio hacia el ministro.

Retrato de Carlos IV por Francisco de Goya 1789

Godoy era odiado por casi todos; la nobleza lo veía como un advenedizo, el clero temía sus desamortizaciones y el pueblo lo culpaba de la crisis económica y la sumisión a Francia. El año anterior había firmado con Napoleón El Tratado de Fontainebleau, un acuerdo para repartirse Portugal. El problema fue que, bajo el pretexto de invadir Portugal, las tropas francesas entraron en España y, en lugar de pasar de largo, empezaron a ocupar ciudades estratégicas como Barcelona y Pamplona. España ya no estaba siendo «ayudada» por Francia; estaba siendo ocupada.

En marzo de 1808, los franceses estaban ya peligrosamente cerca de Madrid. Godoy, dándose cuenta tarde que había sido engañado por Napoleón, convenció a la familia real de trasladarse a Aranjuez. El plan último consistía en huir hacia Sevilla y, de ahí, embarcar hacia las colonias en América.

El 17 de marzo de 1808 el rumor de la huida de los reyes corrió como la pólvora. El «partido fernandino» (los nobles que apoyaban al Príncipe Fernando) aprovechó el descontento popular para instigar la revuelta. Soldados, campesinos y miembros de la nobleza se agolparon frente al Palacio Real de Aranjuez y la casa de Godoy.

La multitud asaltó el palacio de Godoy buscando «su cabeza». Godoy, en una escena casi de película, logró esconderse enrollado en una alfombra en el desván de su casa, donde permaneció casi dos días pasando hambre y sed. Dos días después, al salir a beber agua, fue descubierto y brutalmente golpeado por la turba antes de ser llevado al cuartel de las Guardias de Corps.

El príncipe de Asturias fue el que dio la orden, el que hizo la señal para el alboroto a la hora convenida con sus seductores; él mismo sacó una luz a los balcones de su habitación para que los guardias de corps, disfrazados, tiznados los semblantes, acompañados de los criados del infante de su tío [don Antonio] con otros manchegos que ya tenía este a su salario preparados con hachas y utensilios propios a la devastación, invadieron mi casa. […] Yo me recogía a la una y cuarto cuando el tiro de una pistola me anunció la ruina de mi Patria. Llamé a mis gentes, mandé tres ayudantes a saber la novedad y todos tres fueron presos por los sublevados que rodeaban mi casa. Mi guardia fue arrestada en el cuartel por una orden del Rey según el contexto, pero no era ya Carlos IV, sino Fernando al que parlamentaban los conspiradores…

Manuel Godoy en una carta a Napoleón

Manuel Godoy escondido en el interior de una alfombra. Imagen generada por IA

Aterrado por la violencia y para salvar la vida de su favorito (Godoy), Carlos IV firmó un decreto el 19 de marzo renunciando a la corona en favor de su hijo Fernando:

«Como mis achaques no me permiten soportar por más tiempo el grave peso del gobierno de mis reinos… he determinado, después de la más seria deliberación, abdicar mi corona en mi heredero y muy caro hijo el Príncipe de Asturias.»

Carlos IV, Decreto de Abdicación.

El Motín de Aranjuez es un hito porque es la primera vez en la historia de España que un rey es destronado por una revuelta popular (aunque orquestada desde la sombra).

Fernando entró en Madrid triunfante, creyéndose el rey legítimo y el nuevo aliado de Napoleón.

…venía, sí, montado en un blanco corcel… hombres y mujeres, niños y ancianos se abalanzaban a él, a besar sus manos, sus ropas, los estribos de su silla; otros arrojaban al aire sus sombreros, o despojándose de sus capas y mantillas las tendía a los pies del caballo… En tanto, de los balcones, buhardillas y tejados de las casas, no menos henchidos de gente, llovían flores y palomas, agitábanse los pañuelos, o subiéndose muchos a las torres de las iglesias, volteaban con frenesí las campanas o disparaban cohetes y tiros de arcabuz.

Mesonero Romanos, testigo presencial

Sin embargo, no contaba con que Napoleón no reconocería su legitimidad. El Emperador aprovechó este vacío de poder y la división familiar para citarlos a todos en Bayona, donde los obligaría a cederle el trono, que terminaría en manos de su hermano, José Bonaparte, Pepe Botella.

El Motín de Aranjuez demostró que la monarquía era frágil y que el pueblo (o quienes lo movían) podía cambiar el curso de la historia. Dividió a la sociedad española entre patriotas y afrancesados. Y la caída de Godoy dejó al país sin un liderazgo cuando la invasión francesa se hacía evidente.

El Motín de Aranjuez fue el prólogo del levantamiento del 2 de mayo y el inicio de la guerra contra la invasión francesa.

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