HISPANOAMÉRICA

LA CASA DE LA MONEDA DE POTOSÍ

La Casa Real de Moneda de Potosí fue, durante siglos, una de las instituciones industriales y económicas más importantes del planeta. No era solo una fábrica; era el corazón donde la plata del Cerro Rico se transformaba en la moneda legal que movía el comercio desde Sevilla hasta Cantón (China).

Para entender su funcionamiento detallado, hay que distinguir dos etapas: la de la Casa Antigua (1572), donde se trabajaba de forma artesanal, y la de la Segunda Casa (1759), una joya de la ingeniería colonial que introdujo la mecanización.

Todo comenzaba con la llegada de las barras de plata provenientes de los «ingenios» (donde se procesaba el mineral). El Ensayador era el funcionario más crítico. Su labor consistía en tomar una pequeña muestra de la plata para verificar pureza. La plata de Potosí solía tener una pureza altísima. Antes de acuñar, se aseguraba que el dueño de la plata hubiera pagado el impuesto del 20%, el Quinto Real, a la Corona. Una vez verificado, se procedía a la fundición.

La plata se fundía en grandes hornos para convertirla en rieles o planchas de un espesor determinado. En la primera época, estos rieles se golpeaban a mano. En la segunda época, se fundían en moldes diseñados para alimentar las máquinas de laminación.

Real casa de la Moneda de Potosí

La laminación era el avance tecnológico más impresionante de la Segunda Casa de Moneda. En lugar de estirar la plata a golpes de martillo, se utilizaban molinos de laminación. Se utilizaban enormes engranajes de madera de cedro y roble. En el nivel inferior, las mulas hacían girar los ejes. Esta fuerza se transmitía a los rodillos de acero en el nivel superior, que comprimían los rieles de plata hasta dejarlos con el grosor exacto de una moneda. La plata pasaba varias veces por los rodillos, volviéndose más delgada y larga en cada pasada.

Una vez obtenida la lámina perfecta, se procedía al corte de los cospeles (los discos de metal liso, aún sin grabado). Se usaban prensas de corte circulares que perforaban la lámina como un sacabocados. Cada cospel era pesado individualmente. Si pesaba un poco más de lo legal, se limaban los bordes (por eso muchas monedas antiguas tienen bordes irregulares). Si pesaba menos, se devolvía a la fundición. Nada se desperdiciaba.

Debido a la manipulación y el calor, la plata solía oxidarse o ensuciarse, tomando un tono negruzco. Los cospeles se sumergían en una solución de ácidos (ácido sulfúrico diluido o jugos cítricos en épocas tempranas) y agua hirviendo para limpiar las impurezas superficiales y devolverles el brillo blanco metálico característico.

Antes del grabado final, se pasaba el cospel por una máquina que grababa un diseño en el canto (el borde), una protección contra el fraude. Esto se hacía para evitar el «clipeo» o cercén. Antes, la gente limaba los bordes de las monedas para robar pequeñas astillas de plata. Si el cordoncillo del borde estaba dañado, el comerciante sabía que la moneda había sido alterada.

La acuñación era el paso final. Se utilizaban prensas de volante (grandes tornillos con brazos pesados que giraban con fuerza humana). El cospel se colocaba entre dos troqueles o cuños (moldes de acero con el diseño del escudo real, la fecha y la marca de la ceca «PTS»). Dos hombres fuertes giraban los brazos de la prensa con un movimiento violento. El impacto presionaba el diseño en ambas caras de la moneda simultáneamente.

La moneda más famosa producida era el Real de a Ocho. Esta moneda era tan fiable y abundante que se convirtió en la divisa estándar para el comercio internacional. Se aceptaba en los mercados de China, la India y todo el sudeste asiático. Tenía un peso de 27 gramos de plata pura. Todas las monedas de Potosí llevaban las letras P, T y S superpuestas. Este monograma se hizo tan famoso en el comercio mundial que se dice que evolucionó gráficamente hasta convertirse en el signo del dólar ($), representando las Columnas de Hércules con la banda de «Plus Ultra».

Real de a Ocho acuñado en Potosí

La Casa de Moneda era una micro-ciudad con una jerarquía estricta; el Tesorero era la máxima autoridad administrativa. El Ensayador era el responsable de la ley del metal y ponía sus iniciales en la moneda como garantía. Los Guardas de cuños vigilaban que nadie robara los moldes para hacer moneda falsa. Los Mineros hacían el trabajo físico pesado; alimentar hornos, arrear mulas, operar prensas…

Hoy en día, la Casa de Moneda en Potosí es considerada el edificio civil más importante de la época virreinal en América, y conserva toda esta maquinaria original, permitiendo ver cómo la plata pasaba de ser roca en el cerro a ser la moneda que financió las grandes obras públicas de infraestructuras de Hispanoamérica y el comercio mundial.

error

AYUDA A DIFUNDIR