EL PIRATA CHINO QUE ATACÓ MANILA Y ACABÓ QUEMADO

En el año 1574 una gran flota compuesta por 62 barcos y 3.000 piratas chinos al mando de un tal  Lim Ah Hong, se lanzó al ataque de las ciudades de Manila y Santiago en Filipinas.  Hasta la llegada de los españoles a Filipinas, el archipiélago había sido presa fácil y eran habituales las incursiones de piratas asiáticos, pero con el reciente asentamiento de España esa costumbre tenía los días contados.

Piratas chinos atacan Manila

La escasa guarnición española  -compuesta por unos 150 soldados- hizo una heroica defensa, muriendo casi todos, incluido Martín de Goiti, uno de los principales hombres de confianza de Legazpi junto al que había participado en la conquista de Filipinas y en la fundación de Manila. El saqueo fue terrible, las mujeres violadas y los heridos y supervivientes que no pudieron escapar fueron asesinados cruelmente. Repuestos del asalto pirata a las dos ciudades, los españoles organizaron el contraataque cuyo mando directo recayó en Juan de Salcedo, nieto del mismísimo Legazpi y que había nacido en México, es decir, era lo que entonces se llamaba un Novohispano.

Desde Cebú y Vigan se reclutó a unos 200 españoles y 2.000 nativos aliados para ir en busca de Lim Ah Hong y de su ejercito pirata que habían escapado a Pangasinan, lugar cercano a Manila donde había reorganizado su poderoso ejercito y construido un fuerte, convirtiéndose en un peligro para la estabilidad y tranquilidad de las poblaciones cercanas.

Localización de Pangasinan

Después de tres meses sitiando el fuerte, las tropas españolas consiguieron entrar y no hubo misericordia; Todos los piratas supervivientes fueron quemados vivos en sus barcos, incluido el tal Lim Ah Hong. Aunque algunas fuentes aseguran que escapó, esto nunca ha podido ser demostrado y dicha leyenda puede ser fruto de la imaginación colectiva y el temor que los piratas siempre sembraron en las poblaciones costeras de todo el mundo a lo largo de los siglos. Un hecho posterior que puede demostrar que Lim Ah Hong murió quemado junto a sus esbirros es, que tiempo después se presentó en Pangasinan una delegación china con intención de capturar al pirata, ya que este tenía causas pendientes con la justicia de su país por su actividad pirata, pero los españoles les aseguraron que había muerto. La delegación china fue amablemente conducida hasta Manila escoltada por el propio Juan de Salcedo para reunirse con Legazpi, pues las relaciones con los chinos resultaban muy interesantes para establecer tratos comerciales con ellos, pues la conquista de Filipinas tuvo desde el principio esa finalidad, el comercio. Vivo o muerto, el caso es que el pirata Lim Ah Hong y sus secuaces dejaron de ser un problema para España y para Filipinas.

El ataque pirata y la posterior victoria española, causó un efecto positivo para los intereses españoles en Filipinas pues el archipiélago todavía se encontraba en los primeros años de presencia española y para muchos filipinos, tal presencia les hizo ver que con España al menos se encontrarían protegidos de los piratas chinos, quienes acostumbraban a realizar constantes ataques en busca de botín, un botín del cual ellos mismos formaban parte cuando eran capturados y vendidos como esclavos a los musulmanes.

Juan de Salcedo durante los meses posteriores exploró las regiones del archipiélago filipino, especialmente la isla de Luzón y fundó varias ciudades hasta que murió de fiebre poco tiempo después de aquél suceso, el 11 de marzo de 1576 a la edad de 27 años.

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