LA FUNDACIÓN DE BILBAO

El 15 de junio del año 1300 el Adelantado Mayor de Castilla y Señor de Vizcaya, Diego López de Haro, fundó sobre un pequeño poblado junto a la orilla derecha de la ría, en terrenos de la anteiglesia de Begoña, la villa de Bilbao.

«En el nombre de Dios y de la virgen bienaventurada Santa María: Sepan por esta carta cuantos la vieren y oyeren como yo Diego López de Haro, señor de Vizcaya en uno con mío hijo Don Lope Díaz y con placer de todos los Vizcaínos, hago en Bilbao de parte de Begoña nuevamente población y villa cual dicen el puerto de Bilbao…»

Aunque ya estaba habitado, la declaración de villa a aquel poblado, estaba enmarcado dentro de un gran proyecto fundacional y poblacional que Castilla acometió a principios del siglo XIV en Vizcaya, creando el 70% de los pueblos y ciudades que hoy existen en la provincia. La finalidad de este gran proyecto de Castilla en Vizcaya no era otro que generar un gran impulso en la región y a tal efecto, la nueva villa de Bilbao tuvo desde su fundación una serie de derechos y privilegios, otorgándola los Fueros de Logroño para su legislación.

Sin duda que por tratarse el poblado inicial de un embarcadero con cierto trasiego de mercancías entre los Pirineos y Burgos, Diego López de Haro eligió Bilbao para transformarlo poco a poco en un importante puerto de Castilla y prueba de ello, es que le concedió una amplia extensión de terreno para lo que era entonces el poblado, pues esos terrenos abarcan prácticamente los que hoy ocupa la ciudad:

Que por términos tengáis: desde el puntal de Zorroza donde se juntan las aguas del río que viene de Valmaseda (el Cadagua) hasta el arroyo que viene por el campo de Zornoza en dirección a Percheta (actual barrio de Alonsotegui); desde el cerro arriba hasta el sel (zona de pasto de forma redonda y medidas determinadas) de Eguiluz y desde ahí al Pagasarri, a Olaluzeta y a Buyana de Suso (actual Buyagoiti); desde por encima de la sierra hasta el vado de Echevarri y desde el camino de Echevarri hasta la sierra de Ganguren; y desde aquí hasta el puntal de Deusto en dirección a Luchana.

Carta de Puebla. Valladolid 15 de junio de 1300

Desde su fundación, Bilbao no paró de ganar privilegios para convertirse en un importante puerto. En 1310 María Díaz de Haro, sobrina de Don Diego y nueva Señora de Vizcaya, concede una nueva carta de poblamiento que amplía los privilegios comerciales, convirtiéndola en paso obligatorio de todo el comercio de Castilla hacia el mar. Además, le concedió la exclusiva del comercio entre Las Arenas y Bilbao. En 1372 Juan I de Castilla extendió aún más los privilegios dejando francas las salidas y entradas de mercancías desde y hacia Bilbao, concentrando también el transporte de hierro. El puerto de Bilbao fue adquiriendo importancia en Europa por su comercio con los puertos de Flandes e Inglaterra y con menor intensidad, con los de Francia, Portugal e Italia. En 1511, la reina Juana I de Castilla aprobó la constitución del Consulado de Bilbao, Casa de Contratación y Juzgado de los hombres de negocios de mar y tierra, la institución más importante durante varios siglos que se encargará de ejercer la jurisdicción sobre la ría, así como de los trabajos para su mejora y mantenimiento, además de otros muchos aspectos relativos al comercio. Gracias al Consulado, el puerto de Bilbao se convirtió en uno de los principales de España. A mediados del siglo XVII el transporte de lanas se desvía de Santander a Bilbao.

Bilbao en el siglo XVI

En la Carta Puebla de la fundación de la villa, el Adelantado Mayor de Castilla escribió las mejores líneas que podían leer unos ciudadanos del siglo XIV (y muchos del XXI):

Que podáis labrar, plantar, ensanchar y hacer toda clase de ganancias y mejorías. Que podáis comprar y vender heredades y todo lo vuestro libremente como hombres libres y como más a vuestro favor sea… Y doy el monte de Ollargan para que lo guarde el preboste de la misma manera en que lo hace el preboste de Bermeo con el monte de Galdiz. Y que no paguéis portazgo ni treintazgo ni enmiendas en ninguno de mis lugares… No sea retenida ni embargada, en Portugalete ni en toda la ría, ninguna embarcación que entre o salga de Bilbao por razón de pecio.

Todas estas cosas y libertades que ante dichas son, las doy y otorgo por mí y los míos que después de mí vengan, a vosotros, los pobladores del puerto de Bilbao y a vuestros sucesores para que las tengáis bien y cumplidamente y para que os sean bien guardadas por siempre jamás.

Y juro ante Dios, Santa María y ante mi alma:

1. Guardaros y mantener lealmente todos vuestros fueros y derechos.

2. Y de no menguarlos ni ir contra ellos defendiéndolos firmemente contra el que se atreva a embargarlos o contrariarlos por alguna razón.

3. Y el que lo hiciere que halle la ira de Dios, de Santa María y la mía y caiga dentro de los infiernos con la maldición de Judas Escariote por siempre jamás.

Estatua de Diego López de Haro en Bilbao

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