LOS HERMANOS PINZÓN

Martín, Vicente y Francisco eran tres hermanos marinos que fueron imprescindibles para que Cristóbal Colón pudiera hacer su viaje a las indias por el occidente que acabó llegando a las islas del Caribe y el consiguiente descubrimiento de América. Fue gracias al carisma, reputación y la experiencia de los hermanos Pinzón lo que sirvió para animar a armadores, pilotos y marineros a unirse a la expedición.

Se da la ¿casualidad? que en la primavera de 1492, mientras Colón en Palos de la Frontera se desesperaba porque no conseguía tripulaciones para su empresa, Martín, el mayor de los Pinzón, se encontraba en la biblioteca del Vaticano buscando información de tierras desconocidas al oeste de la península ibérica. Aunque Martín y Vicente son bastantes conocidos por acompañar a Colón, Francisco, el mediano de los tres hermanos, también participó en aquel viaje a bordo de la Pinta, junto a su hermano mayor y también navegó con Colón en el tercer viaje del Almirante a Las Indias, viaje en el cual murió ahogado.

Naturales de Palos de la Frontera (Huelva), eran ya unos expertos y reconocidos navegantes cuando Colón llegó allí en mayo de 1492 con la autorización de los Reyes Católicos para su empresa, en busca de barcos y tripulaciones que se atrevieran a realizar aquél viaje rumbo a lo desconocido. A finales del siglo XV la localidad onubense era el punto de partida de muchos barcos que navegaban hacia las Islas Canarias y a Guinea, en la costa occidental de África, para la pesca y el comercio. Que los Reyes Católicos enviasen a Colón a Palos de La Frontera no fue una decisión aleatoria ni casualidad; era el lugar idóneo para encontrar expertos navegantes dispuestos a navegar por el desconocido océano en dirección Oeste.

El gran problema que se encontró Colón a su llegada a Palos de la Frontera es que nadie quería navegar con él. Todo el mundo en la villa desconfiaba de aquél desconocido recién llegado y que tuviese permiso de los Reyes no bastaba para embarcarse en aquel viaje. Para colmo, Colón había llegado a Palos con una orden real para que dos armadores del pueblo le entregasen dos naos que les habían sido embargadas y que se enrolasen con él navegantes y marinos expertos. Por supuesto que nadie del pueblo quiso saber nada del tal Colón y la indiferencia fue generalizada. Además, es de suponer que los dueños de las naos embargadas también ejercieron su influencia entre los marinos locales para que nadie se embarcase en aquella aventura. Pero todo iba a cambiar tras la mediación que los franciscanos del monasterio de La Rábida hicieron para que Colón y Martín -el mayor de los hermanos Pinzón- se conocieran.

MARTÍN ALONSO PINZÓN

Martín Alonso Pinzón

El mayor de los hermanos Pinzón nació alrededor de 1441. Comenzó su carrera marítima como grumete siendo un niño, en las carabelas que pasaban por Palos de la Frontera. En su juventud destacó en la guerra contra Portugal (1474-1479)

…tenía fama en el tiempo que era vivo, y que por la mar ni por la tierra no tenía el Rey otro hombre tan valiente ni tan esforzado como el, e que en el tiempo que había guerra con Portugal todos los portugueses lo temían porque cada día los tomaba e los prendía e les facia mucha guerra…

Testimonio de Gonzalo Martín, vecino de Huelva. Pleitos Colombinos

En la madurez, ya propietario de su propio barco, tenía mucha fama y prestigio como navegante, gozando de muy buena estima como capitán entre los marinos de la zona, debido a la confianza que generaba en sus tripulaciones. Se dedicaba al transporte de personas, mercancías, a la pesca y comercio en las Islas Canarias y la costa occidental de África. En 1492 navegó al puerto de Ostia, cerca de Roma, cargado de sardinas y tras la venta se desplazó hasta el Vaticano para conseguir cartografía de la época para sus viajes y según muchos historiadores visitó los fondos documentales en la biblioteca del Papa Inocencio VIII para tener acceso a información secreta sobre tierras al oeste de la Península Ibérica. Es por esto que no sea casualidad que Colón terminase -por recomendación de los Reyes Católicos- en Palos de la Frontera. Se da la casualidad que Martín, a su regreso de Roma, se encontró por primera vez con Cristóbal Colón.

Martín Alonso Pinzón y Cristóbal Colón se reunieron por primera vez en junio de 1492. Un mes en la villa llevaba Colón dando palos de ciego sin encontrar quien tripulase las naos embargadas. Casualidad o no, fue precisamente al regreso de Martín de su viaje a Roma cuando los franciscanos del monasterio de La Rábida hicieron de mediadores y organizaron una reunión entre Colón y Pinzón para que ambos se conocieran. Este primer encuentro bastó para que ambos marinos llegasen a un pacto; Martín aportaría el medio millón de maravedíes que le faltaba a Colón (un tercio del presupuesto), las tripulaciones y la puesta a punto de las dos naos embargadas por la Corona y que habían sido cedidas a Colón. Por su parte Colón ofreció a Pinzón la autorización de la corona para el viaje, el suculento sueldo de la empresa y las ganancias que proporcionase el descubrimiento de nuevas tierras. Según un testigo presente, Colón le dijo a Pinzón:

Señor Martín Alonso Pinzón, vamos a este viaje que, si salimos con él y Dios nos descubre tierras, yo os prometo por la Corona Real de partir con vos como un hermano

Alonso Gallego. Testigo

Sin duda que era un pacto perfecto para ambos; Pinzón conseguía permiso real para navegar hacia el oriente por el camino de occidente, cumpliendo así su deseo de ampliar horizontes en aquella dirección, en un mundo desconocido y redondo que bien lo sabían por entonces navegantes, matemáticos y otros eruditos. Colón por su parte, había encontrado un experimentado y carismático navegante que le conseguiría tripulaciones dispuestas al desafío… y así fue. Martín Alonso Pinzón comenzó a moverse por su Palos de la Frontera natal y por las localidades cercanas de Moguer y Huelva para convencer a pilotos y marinos a participar en la expedición.

Otra gran aportación del mayor de los Pinzón fue desechar las dos naves embargadas por la corona y cedidas a Colón para el viaje. Martín optó por otras dos carabelas que conocía muy bien; La Pinta y La Niña. Por cierto, mucho se ha escrito sobre los nombres de estas dos carabelas. Hay investigadores que aseguran estos no eran sus verdaderos nombres, sino que tenían otros nombres pero como era muy común en la época que los marinos pusieran apodos o motes a los barcos, han pasado a la historia con sus apodos. Según esta teoría Pinta sería una derivación de Pintada, Pintaa, con acento andaluz, por tratarse de una carabela que había sido pintada recientemente. La Niña sería llamada así por ser la más pequeñas de las tres embarcaciones… Sea cierto o no, esto no es relevante.

Réplica de las carabelas de 1492 en Palos de la Frontera (Huelva)

El 3 de agosto de 1492 la Santa María, la Pinta y la Niña se hicieron a la mar rumbo a la historia. Colón iba en la nao Santa María, Martín Alonso Pinzón iba como capitán de La Pinta y sus hermanos Vicente y Francisco iban en la Niña, el primero como capitán y el segundo como Maestre. Pronto el mayor de los Pinzón demostró ser un excelente marino, pues tres días después de haber zarpado y cuando se dirigían a las Canarias, el timón de la Pinta se rompió. Pese a la grave avería, Martín consiguió llevar la carabela hasta Gran Canaria. Colón escribió en su diario elogiando a Pinzón:

Lunes, 6 de agosto
Saltó o desencajóse el gobernario a la carabela Pinta, donde iba Martín Alonso Pinzón, a lo que se creyó y sospechó por industria de un Gómez Rascón y Cristóbal Quintero, cuya era la carabela, porque le pesaba ir en aquel viaje; y dice el Almirante que antes de que partiese habían hallado en ciertos reveses y grisquetas como dicen, a los dichos. Viose allí el Almirante en gran turbación por no poder ayudar a la dicha carabela sin su peligro, y dice que alguna pena perdía con saber que Martín Alonso Pinzón era persona esforzada y de buen ingenio…

Diario de la primera navegación. Relación compendiada por fray Bartolomé de las Casas

Tras las reparaciones necesarias en Canarias, la expedición continuó su rumbo a lo desconocido por el interior del océano en el que según escribió Colón “no hay constancia que antes alguien lo hiciera”. Durante la travesía hubo varios conatos de motín, alguno de los cuales evitó Martín Alonso Pinzón desde la Pinta, cuando en un par de ocasiones se gritó “tierra”, aunque ambas resultaron falsa alarma pero en momentos cruciales que sirvieron para apaciguar los ánimos de motín.

…oyó decir que los marinos se querían volver y que Martín Alonso Pinzón hizo que navegasen otros cuatro días más y así descubrieron tierra.

Testimonio de Pedro Ramírez

También es importante recordar que fue Pinzón quien recomendó a Colón, unos días antes del descubrimiento, que variasen el rumbo al sudoeste. Colón no aceptó la propuesta pero al día siguiente, al ver una bandada de pájaros en esa dirección, hizo caso a Pinzón y variaron el rumbo.

Sábado, 6 de octubre.
Esta noche dijo Martín Alonso que sería bien navegar a la cuarta del Oeste, a la parte del Sudoeste; y al Almirante pareció que no decía esto Martín Alonso por la isla de Cipango, y el Almirante veía que si la erraban que no pudieran tan presto tomar tierra y que era mejor una vez ir a la tierra firme y después a las islas.

Diario de la primera navegación. Relación compendiada por fray Bartolomé de las Casas.

El resto forma parte de la historia:

 Y porque la carabela Pinta era más velera e iba delante del Almirante, halló tierra e hizo las señas que el Almirante había mandado. Esta tierra fue vista primero por un marinero que se decía Rodrigo de Triana…
… A las dos horas después de medianoche apareció la tierra, de la cual estarían dos leguas. Amainaron todas las velas (…) hasta el día viernes que llegaron a una isleta de los Lucayos, que se llamaba en lengua de indios Guanahani. Luego vieron gente desnuda, y el Almirante salió a tierra en la barca armada y Martín Alonso Pinzón y Vicente Yáñez, su hermano, que era capitán de la Niña.

Diario de la primera navegación. Relación compendiada por fray Bartolomé de las Casas.

Casi a partir de aquí comenzaron a llegar las desavenencias entre Colón y Pinzón, pues el Almirante comenzó a cambiar de actitud, en general con todos y en especial con Pinzón. El 21 de noviembre Martín Alonso se adelantó con la Pinta, separándose de las otras dos naves y consiguiendo, con ello, llegar al destino que tenían marcado, la isla de Babeque (actual Great Inagua, en las Bahamas). Finalmente Pinzón se reunió de nuevo con Colón y el resto de la flotilla, el 6 de enero de 1493, cuando Colón se disponía a regresar a España, mes y medio después. En aquél espacio de tiempo, Pinzón descubrió La Española (R. Dominicana y Haití), aunque por ser el titular de la expedición, el honor quedó para Colón. Aquella separación enojó mucho a Colón, quien creyó que no había sido un descuido y acusó gravemente a Pinzón de desobediencia, tal y como se recoge en el diario de abordo:

Miércoles, 21 de noviembre.
Este día se apartó Martín Alonso Pinzón con la carabela Pinta, sin obediencia y voluntad del Almirante, por cudicia diz que pensando que un indio que el Almirante había mandado poner en aquella carabela le había de dar mucho oro, y así se fue sin esperar sin causa de mal tiempo, sino porque quiso. Y dice aquí el Almirante, otras muchas me tiene hecho y dicho.

Diario de la primera navegación. Relación compendiada por fray Bartolomé de las Casas.

No obstante, parece ser que dicha acusación carecía de fundamento alguno, según los testimonios de algunos testigos durante los llamados Pleitos Colombinos una disputa judicial de los herederos de Colón contra la corona española a cuento de los privilegios obtenidos por el descubridor de América.​

Contestando a la 19ª pregunta: … que oyó decir a los sobredichos lo que dicho tiene y que en la dicha isla de Guanahani se departieron unos navíos de otros porque dice que allí habían tomado lengua de los indios los cuales les dijeron que había una isla que se llamaba Haití donde había mucho oro y que le señalaron hacia qué parte era y que la dicha isla oyó decir que la había hallado el dicho Martín Alonso Pinzón primero que ninguno y de allí dice que lo hizo saber al almirante con canoas, e cartas e que cuando el dicho Colón vino estaban en la dicha isla el dicho Martín Alonso.

Probanza realizada en Lepe, 19 de septiembre de 1515. Testimonio de Manuel de Valdovinos

Contestando a la 19ª pregunta: … que lo oyó decir a muchos marineros que se habían separado y que había el dicho Martín Alonso descubierto lo contenido en la dicha pregunta y el dicho almirante perdida su nao, que se llamaba Marigarante, el cual decía que si no fuera por el dicho Martín Alonso no volvieran a castilla y que de esta tanto sabe, y que lo sabe porque lo oyó decir según dicho tiene.

Probanza realizada en Palos, 1 de octubre de 1515. Testimonio de Cristóbal García.

Para terminar de enfriar el asunto, la Pinta volvió a separarse de la flotilla durante la navegación de regreso a España, debido a una dura tormenta. Pinzón llegó con la Pinta a Bayona (Pontevedra) a finales de febrero de 1493, siendo el primer barco en llegar a España. Desde Bayona, Martín Alonso Pinzón escribió varias cartas informando del éxito de la expedición a la Corte. Tras algunas reparaciones realizadas a la Pinta, Pinzón zarpó rumbo a Palos, a donde llegó el 15 de marzo, coincidiendo con la llegada de la Niña, procedente de Lisboa. Martín Alonso Pinzón llegó a Palos muy enfermo y fue llevado para recuperarse a un cortijo de su propiedad en el cercano Moguer (Huelva). Finalmente fue trasladado al monasterio de La Rábida donde, siguiendo su voluntad, al morir fue enterrado en el convento franciscano.

“si no fuera por el dicho Martín Alonso Pinzón, que el dicho Almirante se volviera del camino e no descubriera la tierra, e que por su yndustria e saber del dicho Martín Alonso se descubrió la tierra, e quel dicho Martín Alonso descubrió la isla Española e el oro della desde el rio que dicen de Martín Alonso, donde primero llegó e surgió que otra persona alguna e puso su nombre al dicho puerto e rio”.

Juan de Moguer

VICENTE YÁÑEZ PINZÓN

Vicente Yáñez Pinzón

​El pequeño de los hermanos Pinzón nació en Palos de la Frontera en 1462 y siguiendo la estela de sus hermanos, comenzó su carrera como marino desde niño. Sus primeras andanzas comienzan durante la guerra con Portugal (1474-1479), junto a sus hermanos atacaron diversos barcos portugueses. También es conocido porque durante la guerra con Portugal escaseaba la comida en Palos y los hermanos Pinzón decidieron embarcarse en su barco llamado La Condesa y secuestrar una nave aragonesa con destino a Ibiza cargada con trigo. Cuando los hermanos Pinzón se presentaron en Palos con tan valioso cargamento, su popularidad y liderazgo aumentó.

Fue capitán de la Niña en el viaje de descubrimiento de América en 1492. Durante el viaje fue testigo de las desavenencias del Almirante con su hermano Martín y en una situación muy comprometida, ya que cuando naufragó la Santa María, la carabela en la que iba Colón, la noche de Navidad de 1492 frente a las costa de La Española, tuvo que hacer sitio en la Niña para meter a los supervivientes y al propio Colón quién por ser el Almirante tomó el mando de la Niña. Pero el momento más duro debió ser cuando regresando de las Indias y en pleno Atlántico, una tormenta provocó que de nuevo la Pinta y la Niña se separasen, desconociendo sí habrían muerto sus hermanos, pues en la Pinta, además de su hermano Martín, también viajaba Francisco, el hermano mediano de los Pinzón. Aunque como ya hemos visto, la Niña llegó antes a España pero casualmente, ambos barcos llegaron el mismo día a Palos de La Frontera y no es difícil imaginar la escena de emoción que debieron vivir los tres hermanos con el reencuentro, pese a que días más tarde falleció Martín.

Tras el histórico viaje de 1492, a mediados de 1493, a los pocos meses de regresar de las Indias, fue llamado a Barcelona para ser recibido por los Reyes Católicos, quienes le pagaron 34.000 maravedís por su trabajo en la expedición de Colón. Vicente se retiró de seguir navegando hacia el Nuevo Mundo. No se sabe a ciencia cierta los motivos pero es posible que fuese a petición de los Reyes Católicos, quienes le pidiesen se mantuviera en la reserva por sí el Almirante tenía ó causaba problemas. La prudencia aconsejaba no arriesgar al mismo tiempo la vida de los dos únicos capitanes que conocían el camino de ida y vuelta, así como la ubicación de las islas ya descubiertas .

Continuó con su trabajo en labores de cabotaje (transporte marítimo) como hacía antes del viaje a América, hasta que al año siguiente, en 1494, los Reyes Católicos encomendaron a Vicente Yáñez Pinzón una misión secreta. Se trataba de enviar tropas a Nápoles y Sicilia para evitar que el reino cayera en manos francesas, esta sería la primera campaña de Gonzalo Fernández de Córdoba, “el Gran Capitán” en Nápoles. Pinzón, al frente de dos carabelas: el Vicente Yáñez y la Frayla, debía marchar a Tortosa (Tarragona) para embarcar hombres y víveres. Desde allí Pinzón navegó por el cabo Creus a Marsella, luego hasta Génova y por Roma a Nápoles y Sicilia. Se le asignó un sueldo anual de 20.000 maravedís y el servicio una duración de dos años.

En 1499, los Reyes Católicos suspenden el “monopolio” que solo permitía a Colón navegar a las Indias y se abren las puertas a las expediciones bajo control exclusivo de la Corona. Para aquél entonces, los Reyes Católicos, Pinzón y otros navegantes comenzaban a dudar que Colón hubiera llegado al Maluco (las islas de las especias), pues ni Colón ni otros navegantes como Ojeda ó De La Cosa habían conseguido llegar a Cipango (Japón) ni a Catay (China). Ya se empezaba a sospechar que la inmensa masa de tierra que había más allá de las islas del Caribe era un continente desconocido que estaba a medio camino entre Europa y Asia y Vicente Yáñez Pinzón era uno de los que así lo creía. Además disponía de la cartografía del viaje de Alonso de Ojeda-Cosa- Vespucio, que le había proporcionado en Sevilla Juan Rodríguez de Fonseca, confirmándoselo con estas palabras:

“vos Vicente Yañez Pinzón e los otros que con vos se juntaren que fueren para el viaje susodicho ayays de armar a vuestra costa e misión e para ello Sus Altezas vos dan y daremos todo favor e ayuda que menester fuere para faser el dicho viaje, como viaje fecho por mandado de Sus Altezas en su servicio”

Juan Rodríguez de Fonseca. Miembro del consejo de los Reyes Católicos y primer organizador de la política castellana en las Indias

Para esta expedición al Nuevo Mundo, Vicente Yáñez Pinzón reunió un extraordinario equipo humano formado por experimentados capitanes, pilotos y hombres de mar. Casi todos ellos estaban unidos por lazos familiares o amistad, uno de ellos era Francisco, el hermano mediano de los Pinzón. Era una flota de 4 carabelas de bajo calado, idóneas para la navegación costera y para cartografiar. Zarparon de Sanlúcar de Barrameda en diciembre de 1499 y pronto demostró el pequeño de los hermanos Pinzón que era el mejor navegante de su época. En vez de parar en las Canarias como era habitual, las cuatro carabelas pasaron de largo y “bajaron” hasta las islas de Cabo Verde -demarcación que pertenecía a Portugal por el Tratado de Tordesillas- sin tomar la ruta de los vientos alisios. En Cabo Verde pasaron la Navidad y el año nuevo. Estrenaban un siglo nuevo, dispuestos a marcar un hito en la historia.

Abandonaron las islas de Cabo Verde el 13 de enero y varios días después, estado en alta mar, se desató una tormenta que los desplazó a una latitud en la que ya no divisaban la Estrella Polar y la bóveda celeste era distinta; habían entrado en el hemisferio sur. Pese a todo, consiguieron de nuevo alcanzar los bordes de la corriente del Alisio del Sudeste, lo que hizo posible que el 24 de enero divisaran tierra, lugar al que llamaron Cabo Consolación; era la costa de Brasil, a 35 kms de lo que es hoy la ciudad de Recife y tres meses antes que llegara el portugués Pedro Alvares Cabral. Por ello, Vicente Yáñez Pinzón es el descubridor oficial de Brasil.

vieron tierra desde lejos, y observando la turbiedad del agua del mar, echaron la sonda y hallaron una profundidad de 16 codos, que vulgarmente llaman brazadas. Acercáronse y desembarcaron y, habiendo permanecido allí dos días, pues no encontraron en ese tiempo hombre alguno por más que vieron huellas suyas en la playa, grabaron en los árboles y rocas próximas al litoral los nombres de los Reyes y los propios, con noticia de su llegada, y se marcharon.

Pedro Mártir de Anglería (Décadas del Nuevo Mundo, 1501)

Subieron por la costa brasileña cartografiando, dibujando y bautizando los lugares por los que pasaban, hasta que llegaron al ecuador, donde descubrieron un desconocido fenómeno natural, pues estando a 30 leguas de la costa, el agua era dulce. Descubrieron que era fruto de la desembocadura de tres importantes ríos en la bahía que llamaron San Marcos. Siguieron navegando hacia el norte y pararon en la desembocadura de otro gran río, el Pará. Allí tuvieron un triste encuentro con los indios:

 …otro río, pero no con suficiente profundidad para ser recorrido con las carabelas por lo cual enviaron a tierra para reconocerla cuatro botes con hombres armados. Estos vieron sobre una eminencia próxima a la costa una multitud de indígenas, a quienes, enviando delante un soldado de infantería invitaron a tratar. Pareció que ellos intentaban apoderarse y llevarse consigo a nuestro hombre, pues así como éste les había arrojado para atraerlos un cascabel, ellos, desde lejos, hicieron otro tanto con un palito dorado de un codo; y al inclinarse el español para cogerlo, rodeáronlo rápidamente con ánimo de apresarlo; pero nuestro infante, protegiéndose con el escudo y la espada de que estaba armado, se defendió hasta que sus compañeros lo ayudaron con los botes.

Relación compendiada por fray Bartolomé de las Casas.

La pelea se saldó con ocho españoles muertos y una docena de heridos, siendo las bajas de los indios mas numerosas. Este suceso provocó un gran desanimo entre los marinos españoles. Siguieron rumbo norte por la costa de lo que hoy es Brasil hasta que llegaron a otra desembocadura de otro gran río, el río más caudaloso del mundo; Lo llamaron Santa María de la Mar Dulce, hoy es conocido como Amazonas. Estuvieron recorriendo y explorando las islas que hay frente a la desembocadura:

descubrieron que desde unos grandes montes se precipitaban con gran ímpetu ríos de rápidas corrientes. Dicen que dentro de aquel piélago hay numerosas islas feraces por la riqueza de su suelo y llenas de pueblos. Cuentan que los indígenas de esta región son pacíficos y sociables, pero poco útiles para los nuestros, ya que no consiguieron de ellos ningún provecho apetecible, como oro o piedras preciosas. Los indígenas llaman a dicha región Mariatambal; empero, la situada al oriente del río se dice Camamoro, y la occidental Paricora. Los indígenas indicaban que en el interior de aquella costa existía cantidad no despreciable de oro.

Pedro Mártir de Anglería (Décadas del Nuevo Mundo, 1501)

Las carabelas de Vicente Yáñez Pinzón se adentran en el Amazonas. Litografía de J.J. Martínez

La expedición continuó navegando hacia el norte, cartografiando la costa y llegaron a la altura de lo que hoy es Venezuela. Allí otro gran río les llamó la atención e hicieron un alto para realizar una exploración, pues en aquella época todo punto geográfico que contara con alguna peculiaridad era de gran importancia, ya que eran una referencia para los navegantes. Llamaron a aquel río Marañón, hoy conocido como Orinoco. Remontando el rio, vivieron un nuevo y desconocido fenómeno de la naturaleza; el macareo, un fenómeno asociado con las mareas que sucede durante las mareas más vivas, y consiste en una ola (generalmente única) que remonta ríos. Tanto su velocidad como el ruido que producen son similares a los que producen las olas del mar en las playas.

No fue el único fenómeno que vieron. Estando en el Orinoco se encontraron con las dos carabelas de la expedición de Diego de Lepe, otro conocido navegante onubense que había zarpado de Palos, poco después de la partida de Pinzón. El encuentro entre ambas flotillas fue celebrado con mucha alegría y emoción por todos los marinos. Que en tan lejanas y desconocidas latitudes se encontraran dos expediciones distintas en el año 1500, sirve de ejemplo del gran empuje de los marinos españoles de la época por encontrar nuevas rutas comerciales; había comenzado lo que la historiografía llama la Carrera de Indias. Acababa de empezar el Siglo de Oro español.

Vicente Yáñez Pinzón y Diego de Lepe decidieron navegar juntos y las seis carabelas remontaron el rio Orinoco, en búsqueda de especias, oro o cualquier riqueza natural que pudieran encontrar para amortizar el viaje. Finalmente cargaron las carabelas con Palo de Brasil, una especie arbórea  muy valiosa en la Europa de los siglos XV y XVI y bastante difícil de obtener. A veces provenía de Asia, comercializada en forma de polvo y se utilizaba como tinte rojo en la manufactura de lujosos textiles, tales como terciopelo, altamente demandado durante el Renacimiento.

Desde allí continuaron navegando juntas las cuatro carabelas de Pinzón y las dos de Diego de Lepe, hasta el Golfo de Paria, en la actual Venezuela, para posteriormente explorar la isla de Trinidad, Guadalupe y otras islas cercanas, donde tuvieron escaramuzas con los indios caníbales que las habitaban. Luego navegaron a San Juan (Puerto Rico) hasta que llegaron a La Española (actual Republica Dominicana), el 23 de junio del año 1500 para hacer un descanso y las reparaciones necesarias.

“fueron su viaje a dar a la isla de Guadalupe, que es a las once mil vírgenes, e de allí se partieron a San Juan, e de San Juan fueron a la Isabela, e de allí fueron a otra isla que dizen Samana e a otra someto e a otra Maguana”.

Pedro Mártir de Anglería “Décadas del Nuevo Mundo”

Allí se despidieron de las carabelas de Diego de Lepe que emprendieron el regreso a España. Mientras, Vicente Yáñez Pinzón y su flotilla se dirigieron hacia las Islas Lucayas (actuales Bahamas), donde cargaron algunas especias y animales desconocidos para llevarlos a España. En aquél archipiélago la fortuna abandonó a la expedición; una tremenda tormenta hizo naufragar a dos de las carabelas. Una tercera sufrió grandes daños y fue arrastrada hacia el interior de la tempestad. Se dio por perdida pero cuando acabó la tempestad varios días después, se volvieron a encontrar con ella, tripulada por tan solo 18 hombres. Era julio de 1500 y decidieron volver a España.

«Con estas dos naves hicieron rumbo a España. Maltratados por las olas y habiendo perdido no pocos compañeros regresaron al suelo natal de Palos, junto a sus mujeres y a sus hijos, el 30 de septiembre».

Pedro Mártir de Anglería “Décadas del Nuevo Mundo”

El viaje de Vicente Yáñez Pinzón fue un éxito desde el punto de vista de la exploración y cartográfico. Aunque no se había descubierto el paso hacía el oeste, era el más importante hasta la fecha de los realizados porque no daba a lugar a dudas que la nueva tierra descubierta era un continente desconocido hasta la fecha. Pero había un gran problema; parte de los lugares descubiertos y explorados (actual Brasil), pertenecían a Portugal por el Tratado de Tordesillas. Y peor todavía, desde el punto de vista económico, había resultado un desastre; se habían perdido dos carabelas con todas sus tripulaciones enteras, más los fallecidos en las dos restantes.

Ruta de Vicente Yáñez Pinzón en su viaje descubridor de Brasil en el año 1500

Para resarcir económicamente a Pinzón, Los Reyes Católicos le nombraron caballero y de esta manera quedaba exento de pagar impuestos, más otros beneficios. La ceremonia se celebró el 8 de agosto de 1501 en la Alhambra de Granada. Además, fue nombrado piloto de la Junta de Navegantes, una institución oficial que tenía como objetivo la ardua labor de ir sumando todos los descubrimientos de los navegantes españoles para formar nuevos mapas.

Sin duda que Vicente Yáñez Pinzón fue consciente de la importancia de los nuevos descubrimientos que España estaba realizando y que esa importancia conllevaba una discreción y confidencialidad absoluta. Tal vez por ello, el navegante onubense vivió con total discreción. La prueba es que hay desconocimiento de su actividad entre el regreso de su viaje a Las Indias en 1501 y la siguiente vez que aparece su nombre en documentos, en abril de 1505, durante la reunión de la Junta de Navegantes en la villa de Toro (Zamora), en la cual se le nombró gobernador de la isla de San Juan (Puerto Rico).

Es precisamente en otra reunión de la Junta de Navegantes, celebrada en Burgos en marzo de 1508, cuando se vuelve a encontrar el nombre de Vicente Yáñez Pinzón en un documento de la época. En aquella reunión se acordó realizar una nueva expedición para encontrar un nuevo paso hacia el Oeste, para llegar a Las Indias, -recordemos que este en origen la finalidad del primer viaje de Colón y los hermanos Pinzón en 1492-. Los elegidos para esta misión fueron Vicente Yáñez Pinzón y Juan Díaz de Solís, otro importante navegante español que acabaría siendo el primero en llegar al Rio de la Plata (Argentina).

El presupuesto para esta expedición fue de 1.800.000 maravedíes. Pinzón capitaneó la nao San Benito, Díaz de Solís la Magdalena y con ellos iba embarcado Pedro de Ledesma, otro importante piloto que había participado en el 4º viaje de Colón. Partieron a finales de junio de 1508. Por el carácter secreto de la expedición, se conocen pocos detalles en profundidad pero por las declaraciones de Vicente Yáñez Pinzón en su testimonio durante los Pleitos Colombinos, se sabe que:

“desde la isla de guanaxa fasta la provincia de Camarona; yendo la costa de luengo fasya el oriente está otra provincia que se llama Chabañin e Pintigua, que descubriola este testigo e Juan Solis, e que asi mismo descubrieron yendo la costa de luengo, una gran baya que le pusieron la Gran baya de la Navidad, e que de allí descubrió este testigo las syerras de Carya e otras tierras demas adelante, e que a estas provincias nunca el dicho don Cristóbal colón ni otro por él llegó”

Probanza de Vicente Yáñez Pinzón. Año 1513.

Lo que traducido al mapa político de hoy, son las costas de Venezuela, Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Guatemala y la península de Yucatán (México), lugar donde tuvieron los primeros y desagradables encuentros con los mexica (aztecas).

Antes de regresar a España, las dos naos pararon en La Española (R. Dominicana) en mayo de 1509. Al llegar a Santo Domingo tuvieron un percance que iba a complicar la vida de ambos navegantes. Ocurrió que el gobernador de la isla, Frey Nicolás de Ovando, en cumplimiento de las Leyes de Indias que prohibían la esclavitud, ordenó un registro de los dos barcos, encontrando un grupo de indios. Pinzón y Solís se defendieron asegurando que habían embarcado voluntariamente para que sirvieran como lenguas (traductores) pero al entonces clérigo y gobernador no pareció convencerle mucho la excusa y ordenó desembarcar a los indios. A su llegada a España, en septiembre de 1509, los dos navegantes tuvieron serios problemas con la Justicia, al ser acusados de esclavitud y hacer negocios privados durante una misión de la Corona. Llegaron a ser encarcelados, aunque finalmente fueron puestos en libertad.

Vicente Yáñez Pinzón fue nombrado piloto de la Casa de Contratación de Sevilla, institución para la que trabajó hasta el final de sus días. En 1514 el rey le pidió acompañase a Pedrarias Ávila en su viaje a Tierra Firme (actual Panamá) y para ello comenzó a preparar una carabela de su propiedad, la Santi Spiritus pero poco después comenzó a sentirse indispuesto y escribió al rey para rogarle que por motivos de salud le eximiera de realizar el viaje, a lo que el rey accedió. En septiembre de 1514, con 52 años de edad, uno de los navegantes más importantes de la historia de la Humanidad, falleció.

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