ARTE

LOPE DE VEGA

El Fénix de los Ingenios

Lope de Vega (1562–1635) no fue solo un escritor; fue un fenómeno cultural que transformó el teatro y la poesía en lengua española. Miguel de Cervantes, su contemporáneo y rival, lo bautizó como «El Monstruo de la Naturaleza», no por deformidad, sino por su capacidad sobrehumana de creación. Su vida fue tan dramática, apasionada y excesiva como sus obras de teatro; vivió para escribir y escribió lo que vivió.

Lope nació en Madrid a finales de 1562, en el seno de una familia humilde de origen cántabro. Su padre era bordador, pero Lope pronto demostró que su destino no estaba en las agujas, sino en las letras.

Desde muy niño mostró una precocidad asombrosa. Se dice que a los cinco años ya leía latín y castellano, y que cambiaba su desayuno con otros niños mayores a cambio de que le escribieran los versos que él dictaba antes de saber escribir. Estudió en los jesuitas y más tarde en la Universidad de Alcalá de Henares, aunque no llegó a obtener el título de bachiller, debido a su conducta distraída y sus amoríos.

Su juventud estuvo marcada por un carácter impulsivo. En 1583 se alista en la Armada y participa en la famosa e importante batalla de la Isla Tercera, en las Azores, a las órdenes de su futuro amigo Álvaro de Bazán, el más importante marino militar de la historia de España. A su regreso comenzó a labrarse un nombre como poeta en los círculos literarios de Madrid, donde su talento para la improvisación y la versificación ya comenzaba a deslumbrar.

La vida amorosa de Lope fue el motor de su existencia y la fuente de sus desgracias y alegrías. Su primer gran amor, y quizás el más tormentoso, fue Elena Osorio (a quien llamó «Filis» en sus versos). Elena estaba casada y era hija de un importante empresario teatral, lo que ayudó a Lope a introducirse en el mundillo de la comedia.

Sin embargo, cuando Elena lo dejó por un noble más rico, el orgullo herido de Lope estalló. Escribió unos libelos difamatorios (poemas insultantes) contra Elena y su familia que se difundieron por todo Madrid. El resultado fue un proceso judicial en 1588 que lo condenó a ocho años de destierro de Madrid y dos del reino de Castilla.

Desafiando la sentencia, Lope volvió a Madrid para raptar a Isabel de Urbina (la «Belisa» de sus poemas), una joven de buena familia, con quien se casó por poderes. Inmediatamente después de la boda, en un gesto casi teatral de heroísmo y búsqueda de indulto, se alistó en la Gran Armada (la Armada Invencible), donde estuvo embarcado en el galeón San Juan.

«Se fue a la guerra por no ir a la cárcel, y se casó por no ir solo».

Sobrevivió al desastre y se estableció en Valencia con Isabel. Esta etapa valenciana fue crucial: allí entró en contacto con una actividad teatral muy dinámica que le ayudó a perfeccionar su fórmula dramática. Sin embargo, la tragedia lo golpeó pronto: Isabel de Urbina murió al dar a luz, dejándolo viudo y con una hija pequeña que también moriría poco después.

Tras cumplir su destierro, Lope regresó a Toledo y luego a Madrid. Entró al servicio del Duque de Alba y comenzó su etapa más prolífica. Durante estos años, Lope se consolidó como el dramaturgo más exitoso de España. Los corrales de comedias se llenaban solo con ver su nombre en el cartel.

Su vida sentimental seguía siendo un torbellino. En 1598 se casó con Juana de Guardo, hija de un rico abastecedor de carne, un matrimonio por interés económico que, sin embargo, derivó en un afecto sincero. Pero Lope era incapaz de la fidelidad. Paralelamente, mantuvo una larga y apasionada relación con Micaela de Luján (la «Camila Lucinda» de sus versos), una actriz casada con la que tuvo cinco hijos, entre ellos sus predilectos Marcela y Lope Félix.

Durante años, Lope vivió una doble (o triple) vida, dividiendo su tiempo entre su esposa legítima, su amante oficial y sus incontables aventuras pasajeras, todo ello mientras escribía cientos de comedias, epopeyas y poemas líricos.

Para entender la magnitud de Lope, hay que entender qué hizo con el teatro. Antes de él, el teatro español era algo rígido, imitador de los clásicos grecolatinos o excesivamente simple. Lope creó la Comedia Nueva, una fórmula diseñada expresamente para gustar al público, no a los académicos.

En 1609 publicó su Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo, un poema ensayístico donde expone su teoría. Sus innovaciones principales fueron:

Ruptura de las tres unidades: Ignoró la regla aristotélica que exigía que la obra tuviera una sola acción, en un solo lugar y en un máximo de 24 horas. Lope movía la acción de Roma a España, y hacía pasar años entre un acto y otro si la historia lo requería.

Mezcla de lo trágico y lo cómico: Creó la tragicomedia, argumentando que así es la vida misma («como un minotauro»).

El Gracioso: Perfeccionó la figura del «donaire» o criado gracioso, que actúa como contrapunto cómico y realista al idealismo de su señor.

Polimetría: Adecuaba el tipo de verso y estrofa a la situación (romances para narrar, sonetos para esperar o monólogos, décimas para quejas, etc.).

Temas del Honor: Democratizó el honor. En sus obras, no solo los nobles tienen honor; también los villanos (campesinos ricos) tienen derecho a defender su dignidad, incluso contra el poder real o nobiliario (como en Fuenteovejuna).

Hacia 1612, la vida de Lope se oscureció. Murió su hijo favorito, Carlos Félix, y poco después su esposa Juana de Guardo. Estos golpes, sumados a un sentimiento de culpa por su vida disoluta, provocaron una profunda crisis espiritual.

En 1614, a los 52 años, Lope se ordenó sacerdote. Fue un intento sincero de enmendar su vida y buscar refugio en la fe. Escribió emocionantes poemas religiosos, como sus Rimas sacras, donde dialoga íntimamente con Cristo:

“¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras? ¿Qué interés se te sigue, Jesús mío, que a mi puerta cubierto de rocío pasas las noches del invierno oscuras?”

Sin embargo, la «carne» volvió a vencer al espíritu. Ya siendo sacerdote, se enamoró perdidamente de Marta de Nevares (a quien llamó «Amarilis» y «Marcia Leonarda»). Marta era una mujer joven, bella, culta y casada. Fue el último gran amor de su vida y el más escandaloso, dado el estado eclesiástico de Lope. Vivieron juntos y tuvieron una hija, Antonia Clara.

En 1627 ingresó en la Orden de Malta, esta pertenencia supuso un honor enorme para Lope, quien en su retrato más difundido viste precisamente el hábito de San Juan. El interés de Lope por las órdenes de caballería en general, y por la de Malta en particular, lo llevó a escribir entre 1596 y 1603 la pieza teatral El valor de Malta, ambientada en las luchas marítimas que la Orden mantuvo por todo el Mediterráneo con los turcos.

Lope de Vega con el hábito de la Orden de Malta. Obra de Juan Van Der Hamen

Los últimos años de Lope fueron literariamente sublimes pero vitalmente desgarradores. Parecía que el destino le cobraba todas las deudas pendientes.

Marta de Nevares se quedó ciega y luego perdió la razón, muriendo en 1632 tras años de cuidados por parte de Lope.

Su hijo Lope Félix murió ahogado buscando perlas en Venezuela.

Su hija Antonia Clara, su gran consuelo, se fugó con un hidalgo libertino, llevándose joyas y el corazón de su padre.

Lope quedó solo, viejo y melancólico en su casa de la calle de Francos (hoy Casa-Museo Lope de Vega). A pesar de todo, siguió escribiendo obras maestras hasta el final, como La Dorotea y comedias de gran perfección técnica.

Murió el 27 de agosto de 1635. Su funeral fue un evento multitudinario en Madrid; el pueblo llano, que lo adoraba, salió a las calles para despedir al «Fénix de los Ingenios». Duró nueve días y participaron más de 150 autores escribiendo panegíricos.

El funeral de Lope de Vega. Paul Balze 1853

La producción de Lope es inmensa. Él mismo presumía de haber escrito 1.500 comedias, aunque se conservan unas 300-400 (una cifra ya de por sí astronómica) y decenas de miles de versos líricos y épicos.

Teatro

Fuenteovejuna: Basada en un hecho histórico. El Comendador abusa de todo el pueblo, violando a las mujeres y humillando a los hombres. El pueblo se une, mata al tirano y, cuando los Reyes Católicos envían un juez a preguntar quién lo mató, todos responden al unísono: «Fuenteovejuna, señor». Es un canto a la justicia colectiva.

Peribáñez y el Comendador de Ocaña: Similar temática, donde un labrador defiende la honra de su esposa ante el acoso de un noble.

El perro del hortelano: Una obra maestra de la psicología amorosa y los celos. La condesa Diana no puede amar a su secretario Teodoro por ser de clase baja, pero tampoco deja que él ame a otra («como el perro del hortelano, que ni come ni deja comer»).

La dama boba: Explora la capacidad educativa del amor.

El caballero de Olmedo: Probablemente su obra más lírica y perfecta. Mezcla el misterio, el destino trágico y el amor. El protagonista, Don Alonso, se dirige a su muerte inexorable en el camino de Medina a Olmedo, advertido por presagios y sombras. Contiene versos escalofriantes:

«Que de noche le mataron / al caballero, / la gala de Medina, / la flor de Olmedo».

Lírica

Rimas (1602): Colección de sonetos de gran belleza técnica.

Rimas sacras (1614): Poesía religiosa introspectiva, nacida de su crisis espiritual.

Rimas humanas y divinas del licenciado Tomé de Burguillos (1634): Una obra de vejez, donde Lope usa un heterónimo para parodiar el estilo culterano (gongorino) y reírse de sí mismo con un tono desenfadado y brillante.

Prosa y Epopeya

La Arcadia: Novela pastoril.

La Dorotea: Una «acción en prosa» dialogada. Es su obra de madurez más personal, donde rememora sus amores juveniles con Elena Osorio pero con la sabiduría (y el cinismo) de la vejez.

La Dragontea: Epopeya patriótica contra el pirata Francis Drake.

Casa de Lope de Vega, actual Casa-Museo

El estilo de Lope se define por la naturalidad. Frente a la oscuridad y complejidad de Góngora (su gran enemigo literario, aunque se admiraban mutuamente en secreto), Lope abogaba por un lenguaje claro, fluido y emotivo. Su verso fluye como el agua; parece que escribe tal como habla, pero con una musicalidad perfecta.

El Concepto de «Lo Lope»: En su época, su fama era tal que se acuñó la expresión «Es de Lope» para referirse a cualquier cosa que fuera excelente, ya fuera una obra de teatro o una joya.

Su legado es la estructura del teatro moderno. Autores como Tirso de Molina y Calderón de la Barca caminaron sobre la senda que él abrió. Lope sacó el teatro de los palacios y lo entregó al pueblo, convirtiéndolo en un espectáculo de masas, una herramienta de propaganda social y un espejo de las pasiones humanas.

Firma de Lope de Vega
ObraGéneroTema PrincipalImportancia
FuenteovejunaDrama de honorPoder colectivo vs. TiraníaSímbolo universal de la unión del pueblo.
El caballero de OlmedoTragicomediaAmor y Destino fatalCima de la lírica dramática.
El perro del hortelanoComediaCelos y clases socialesObra maestra de la comedia de caracteres.
Rimas SacrasPoesía LíricaArrepentimiento y FeMuestra su profunda crisis existencial.
Arte nuevo de hacer comediasEnsayo/PoemaTeoría literariaEl manifiesto que rompió las reglas clásicas.

Lope de Vega escribió, según cálculos estimados, unos 3.000 sonetos a lo largo de su vida. Lo asombroso no es solo la cantidad, sino que muchos de ellos se consideran la cumbre de la poesía barroca.

Estos son, posiblemente, los cuatro más célebres, que representan perfectamente las distintas facetas de su alma: el amante apasionado, el virtuoso técnico, el pecador arrepentido y el hombre doliente.

1. La definición absoluta del amor

Este es, probablemente, el poema sobre el amor más famoso de la lengua española. Pertenece a sus Rimas humanas (1602). Lope define el amor mediante una acumulación de contradicciones (antítesis), reflejando el caos emocional que él mismo vivía.

Por qué es genial: No usa verbos ni oraciones complejas hasta el final; es una cascada de adjetivos contradictorios que transmiten la velocidad y la locura del sentimiento. El último verso («quien lo probó lo sabe») cierra el poema con una sentencia irrefutable: el amor no se explica, se experimenta.

2. El virtuosismo técnico (El «metasoneto»)

En La niña de plata, Lope incluyó este soneto que es un chiste literario y una lección de estructura. Es un soneto sobre cómo escribir un soneto. Muestra su capacidad de improvisación y su humor.

Por qué es genial: Rompe la «cuarta pared» de la poesía. Lope nos va contando lo que está escribiendo mientras lo escribe, cumpliendo estrictamente las reglas de la rima y la métrica, demostrando que para él escribir era tan natural como respirar.

3. La crisis espiritual (El arrepentimiento)

Pertenece a las Rimas sacras (1614), escritas tras ordenarse sacerdote. Es un poema de una intimidad sobrecogedora, donde Lope habla con Jesús no como un Dios lejano, sino como un amigo fiel al que ha traicionado una y otra vez.

Por qué es genial: La imagen de Dios esperando fuera, en el frío de la noche, mientras Lope está dentro de casa (simbolizando su vida de pecado) es muy potente. El final, con la excusa de «mañana le abriré», refleja la procrastinación del pecador que quiere cambiar pero nunca encuentra el momento.

4. El dolor de la ausencia

Este soneto captura la sensación física de separarse de la amada. Refleja la tensión entre el cuerpo que se va y el alma que se queda.

Por qué es genial: Lope utiliza paradojas extremas («ir y quedarse») para explicar que, cuando uno se aleja de quien ama, se convierte en un «cuerpo vacío», porque el alma se ha quedado atrás con la otra persona.

Lope de Vega fue un hombre de excesos: amó demasiado, vivió demasiado y escribió demasiado. Su obra es la esencia del Siglo de Oro español: la tensión entre el honor y el deseo, entre lo divino y lo humano. Cinco siglos después, sus obras siguen representándose porque las pasiones que describió —el amor, los celos, la injusticia y la dignidad— siguen intactas en el corazón humano.

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