EL VUELO DEL PLUS ULTRA

El Plus Ultra (en latín “Más Allá”) fue un hidroavión español que realizó por primera vez un vuelo entre España y América en el año 1926. En total, fueron necesarias 59 horas de vuelo para cubrir 10.270 kilómetros de distancia. Aunque no fue el primer vuelo en conectar los dos continentes, (cuatro años antes dos aviadores portugueses lo habían hecho volando entre Lisboa y Rio de Janeiro), si que fue el primer avión en ir de Europa a América, pues los aviadores portugueses habían cambiado en tres ocasiones de avión para cubrir la ruta. Además, también fue el primer avión que llevó a bordo un radiogoniómetro, un sistema electrónico capaz de determinar la dirección de procedencia de una señal de radio, una innovación de la época que sirvió a los tripulantes del hidroavión para orientarse.

El Plus Ultra

El Plus Ultra era el avión más moderno de la época. Estaba fabricado por la compañía alemana Dornier, totalmente en metal y con un gran casco de doble pendiente con flotadores aerodinámicos. El piloto y el copiloto estaban sentados juntos, al descubierto. La matrícula del avión era M-MWal 12 y se desconoce de quién fue la idea de bautizarlo como Plus Ultra. Estas eran otras características del hidroavión:

  • Envergadura: 22,5 metros
  • Longitud: 17,2 metros
  • Motores: 2 de 450 CV cada uno
  • Depósito de combustible: 4.000 litros
  • Tripulantes: 5 
  • Peso máximo en despegue: 5.700 kg
  • Velocidad de crucero: desde 145 km/h con carga máxima hasta 180 km/h
  • Alcance: 1.350 millas – 2.172 kilómetros
  • Altitud máxima: 3.000 metros

La tripulación del Plus Ultra estaba compuesta por 4 hombres, todos ellos militares: El comandante Ramón Franco, el capitán Julio Ruiz de Alda, el teniente de navío Juan Manuel Durán y el mecánico Pablo Rada. Este último no terminó el viaje, pues tuvo que ser desembarcado en la escala que el avión hizo en las islas de Cabo Verde por la necesidad de aligerar peso.

Durán, Franco y Ruiz de Alda

La idea del vuelo fue del comandante y piloto Ramón Franco, quien expuso el plan al entonces general de la Aeronáutica Militar Española, el general Jorge Soriano. Franco era ya entonces un experimentado piloto y la incipiente industria aeronáutica estaba en un momento muy importante y a causa de ello se vivía la época dorada de los raid aéreos, en los que pilotos de las naciones más importantes intentaban establecer nuevos récords de distancia. EEUU unidos había dado la vuelta al mundo en escuadrilla, Inglaterra había unido Londres con Rangún (capital de Birmania), Holanda había hecho otro raid entre Ámsterdam y Batavia (capital de Indonesia) y Portugal había hecho otro entre Lisboa y Macao. En esta situación, Franco creó oportuno “llevar a la práctica un raid aéreo que diera a conocer el valor de la Aviación española fuera de las fronteras y, al mismo tiempo, sirviera para ganar honra y prestigio para España”. Aprobado el proyecto, que entusiasmó al entonces rey Alfonso XIII, se encargó a Franco la realización del proyecto, la ruta, elección de avión y elección de tripulantes que le acompañarían. Tras estudiar varias rutas, Franco se decidió por Buenos Aires, ya que pensó acertadamente que el vuelo serviría para fomentar lazos con las naciones de habla hispana, pues en el proyecto inicial, el viaje de regreso se haría pasando por Chile, Perú, EEUU y Cuba, aunque el Plus Ultra nunca hizo vuelo de regreso como ya veremos más adelante.

Antes de despegar de Palos

El día de la partida llegó el 22 de enero de 1926, cuando el Plus Ultra levantó el vuelo en aguas de Palos de la Frontera a las 7:55 de la mañana, rodeados de miles de personas que con gran expectación querían ser testigos del inicio de la aventura. La primera escala era en Las Palmas, donde amerizo a las 15:03 (hora local) tras hacer un vuelo sobre la ciudad. En el libro que escribió el copiloto Ruiz de Alda, “De Palos al Plata”, de este primer trayecto se puede leer:

Franco seguía en su puesto como si le hubieran clavado, con la cara característica suya en vuelo, que parece la de un ave contenta de encontrarse en su elemento, formando un solo cuerpo con el Plus Ultra.

Julio Ruiz de Alda “De Palos al Plata”

Debido al mal tiempo y a algunas reparaciones de poco importancia, no pudieron continuar al día siguiente, por lo que tuvieron que esperar hasta el día 26, consiguiendo despegar en la costa canaria a las 7:35 de la mañana, en dirección a las islas de Cabo Verde. Aquel trayecto lo hicieron volando a unos 200 metros de altura para aprovechar los vientos favorables. En este trayecto tuvieron problemas de visibilidad, debido a la presencia de nubes, pero gracias al radiogoniómetro instalada en el hidroavión, pudieron captar las señales de radio provenientes de Porto Praia, lugar de destino en el archipiélago, donde el Plus Ultra amerizó a las 17:25 hora local. En la isla le esperaban dos barcos de la Armada española; el crucero Blas de Lezo, con hélices y otras piezas de repuesto, y el Alsedo, cargado con 1.000 litros de aceite para la aeronave. En Cabo Verde tuvieron que esperar por el mal tiempo hasta el día 28 para poder despegar, lo hicieron a las 6:10 de la mañana, tras dejar en la isla más material para aligerar peso, la hélice de repuesto entre otras cosas.

El nuevo trayecto era el más complicado por varios motivos; era el más largo de todos (hasta Pernambuco, en Brasil), sobrevolando el ancho océano y además tendrían que hacerlo de noche. Tres horas después de despegar, dejaron de escuchar la radio del Blas de Lezo, buque que haría también la travesía hasta la costa de Brasil como apoyo, al dejarlo atrás, y así estuvieron sin escuchar nada ni nadie, hasta las 14:00 horas que escucharon a un vapor alemán. Para colmo, el mar estaba rizado y las nubes impedían la visibilidad pero ya no había marcha atrás. A media tarde cruzaron el ecuador y lo celebraron con una copa de coñac. Al atardecer vieron la isla de Fernando Noronha y en vista que la noche se echaba encima, decidieron hacer escala en la isla en vez de continuar hasta Pernambuco, en la costa brasileña. Era esta una opción b que tenían previsto en caso que la noche les pillara antes de llegar a Pernambuco y algo que habían supuesto tras los retrasos en las salidas de las anteriores escalas. No obstante, según cuenta Ruiz de Alda en su libro, aquellos últimos minutos de vuelo de aquel día fueron:

«una preciosidad, y para nosotros serán los más hermosos y emocionantes que pasaremos en la vida; tal vez por el estado de ánimo, por aquel atardecer ecuatorial con una luminosidad formidable y por la carrera con el disco grande y ardiente del sol, teniendo como objetivo las rocas de Noronha, carrera que será para nosotros inolvidable».

Ruiz de Alda, “De Palos al Plata”

Ya anocheciendo tuvieron que amerizar a unos 30 kilómetros de la isla y fueron navegando de noche sobre un mar con olas en el hidroavión, guiados por el faro de la isla hasta que llegaron, después de más de dos horas de navegación, a una bahía de la isla, en la que resguardados del viento y el oleaje, pudieron echar el ancla y pasaron la noche en el Plus Ultra. Al amanecer del día siguiente llego el Alsedo, el otro buque de la Armada que estaba de apoyo y en el pudieron asearse y descansar tras la húmeda noche en el interior del Plus Ultra.

Al mediodía despegaron de nuevo entre chubascos y con mala mar. Este trayecto hasta la costa continental era el más corto (550 kilómetros) y en principio el más fácil pero la aventura es la aventura y ninguna es fácil. Cuando estaban tan solo a poco más de 100 kilómetros de Recife (Brasil), una de las dos hélices se estropeó y dejó de funcionar. Franco ordenó tirar todo por la borda; ropa, comida, botiquín y todo aquello que no fuese necesario. Con tan solo un motor en funcionamiento, el Plus Ultra perdió velocidad y altura, quedando tan solo a 10 metros sobre un mar con fuerte viento y oleaje, que impedían continuar viaje navegando. De esta manera épica y en extremis, finalmente el Plus Ultra llegó al puerto de Recife y casi tocando los edificios del puerto, consiguió amerizar. La inesperada llegada del hidroavión a la ciudad causó un gran revuelo y los tripulantes del Plus Ultra comenzaron a saborear las mieles del triunfo. Esa noche, Franco envió un telegrama a España:

«Comandante Franco a ministro de Guerra: Pernambuco a las 22 y 30, 31 enero. Llegamos bien Pernambuco. Hoy 100 millas rompióse hélice trasera, siguiendo vuelo con sólo motor delantero, amerizando sin novedad interior puerto. Ayer pernoctamos Noronha por echarse encima noche cerrada. Causa mucho mar tuvimos dormir hidro, pues no fue posible desembarcar. Al amerizar quedando 900 litros gasolina, más que suficiente para llegar a Pernambuco. Día 3 continuaremos vuelo. Franco.»

Ramón Franco

Al día siguiente llegó el Alsedo con las hélices de repuesto y el jueves 4 de febrero el Plus Ultra levantó el vuelo con destino a Rio de Janeiro. En comparación con los trayectos anteriores sobre el océano, este vuelo, pese a ser de doce horas, sobre la costa brasileña, les pareció un paseo a los tripulantes del hidroavión. Aquí también establecieron un nuevo hito, pues nunca antes se había volado entre ambas ciudades. A media tarde llegó el Plus Ultra a Rio de Janeiro, siendo recibido por miles de curiosos en tierra y por cientos de embarcaciones de todo tipo en el puerto que con sirenas y botes de humo recibían con júbilo al gigante alado que navegaba entre ellas, intentando evitarlas pues todas querían acercarse.

Llegada a Rio de Janeiro

Cinco días interminables de homenajes vivieron los tripulantes entre reparación y reparación. Un día se desató un incendio en uno de los motores que rápidamente fue sofocado por el mecánico Pablo Rada, (que había desembarcado del avión en Cabo Verde pero seguía de apoyo en el Alsedo), al quitarse la ropa para combatir el fuego, sufriendo algunas quemaduras en la lucha. También tuvieron otro contratiempo en Rio de Janeiro, y es que no se sabe bien sí por ignorancia o ineptitud, el combustible que traía a bordo el Alsedo, era de automóvil y no el especifico para la industria de la aviación que había pedido Franco. Pese a todo, el Plus Ultra levantó el vuelo tras varios intentos el día 9 de febrero pasadas las 7:00 de la mañana.

La escala en Montevideo no estaba en el plan inicial pero los retrasos provocados en Rio de Janeiro impidieron llegar a Buenos Aires de día, por lo que se decidió hacer parada en la capital uruguaya para pasar la noche allí y así, sin la intención, se hizo otro hito al unir Rio de Janeiro y Montevideo sin escalas. Al no ser una escala prevista y ante la impaciencia del gobierno español para que el Plus Ultra llegara cuanto antes a Buenos Aires, la estancia en Montevideo fue muy breve, se limitó a una visita de los tripulantes al presidente de Uruguay y al día siguiente despegaron rumbo a Buenos Aires.

Iniciando el despegue en Montevideo

El 10 de febrero de 1.926, tras un vuelo sobre la ciudad y casi tocando el monumento a Cristóbal Colón, el Plus Ultra amerizó en el puerto de Buenos Aires con un recibimiento apoteósico. Miles de ciudadanos y embarcaciones y cientos de periodistas nacionales y extranjeros, recibieron al Plus Ultra y a sus tripulantes por todo lo alto. Hubo celebraciones con el presidente, entrevistas en la prensa, un saludo desde el balcón de la Casa Rosada con la Plaza de Mayo abarrotada de gente e incluso el famoso cantante, el genial Carlos Gardél, compuso un tango dedicado al Plus Ultra, “La Gloria del Águila” . Aquello fue todo un acontecimiento en la ciudad y en toda la Argentina, un evento que quedó marcado en el recuerdo de los bonaerenses durante muchos años también en España. El general Gomá escribió:

«…el vuelo de Franco a América es para nuestras clases populares la revelación de la capacidad de los españoles para competir con el mundo entero en la ejecución de las más arriesgadas y difíciles empresas… Queda dicho que el vuelo del avión Plus Ultra es un acontecimiento nacional y mundial; para muchos, una gran sorpresa. ¡Que contraste, este espíritu emprendedor con la caída moral del año 1898!»

En Buenos Aires

Sin duda que la proeza del Plus Ultra también se vio en el extranjero como un hito mundial, no solo por la importancia de la industria aeronáutica que estaba facilitando un avance y un cambio en el transporte para la humanidad, sino también porque en aquel tiempo, Buenos Aires y Argentina eran de los lugares más prósperos y ricos del mundo, por lo que la posibilidad de crear una ruta comercial aérea entre Europa y Argentina era objeto de deseo por muchos países.

El gobierno de Chile hizo saber a los tripulantes del Plus Ultra, su deseo de comenzar la ruta de regreso por su país y estaba dispuesto a escoltar con una escuadrilla de aviones chilenos al Plus Ultra como apoyo durante su paso por el país y Franco comenzó a idear un vuelo de regreso a España y propuso el plan al gobierno español. Pero no se sabe a ciencia cierta por qué, el gobierno español lo rechazó y dio por finalizada la aventura contundentemente. Ordenó a los aviadores regresaran a España a bordo del Alsedo y regaló el Plus Ultra a Argentina.

Tras la hazaña, el Plus Ultra quedó en manos de la aviación argentina y allí estuvo empleado durante muchos años como avión correo hasta que fue dado de baja y trasladado a un museo en la ciudad de Luján. En los años 80 hubo planes entre España y Argentina para que el hidroavión hiciese el vuelo de regreso para conmemorar el vuelo inicial y una delegación de expertos españoles acudió hasta el museo de Luján para hacer un estudio detallado del estado del Plus Ultra para ponerlo a punto. Pero la situación del hidroavión era tan lamentable que se llegó a la conclusión que para poder volar de nuevo, necesitaba ser reconstruido prácticamente entero, por lo que el plan no prosperó y allí, en aquel lejano y apartado museo, sigue el Plus Ultra. El estudio si sirvió para que al menos en España se decidieran a hacer una réplica del Plus Ultra y desde entonces puede verse en el Museo del Aire que se encuentra en el histórico aeródromo madrileño de Cuatro Vientos.

Para conocer en detalle el Vuelo del Plus Ultra le recomendamos la lectura del libro que escribió el copiloto Julio Ruiz de Alda, “De Palos al Plata”.

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