VIRGEN DE LOS NAVEGANTES

Para los pescadores, marineros y navegantes españoles la Virgen María además de un símbolo maternal, siempre ha sido y es, una de las advocaciones más arraigadas antes de zarpar y durante las travesías más adversas. No es de extrañar por tanto que la primera obra pictórica inspirada en el descubrimiento de América, sea la Virgen de los Navegantes.

La Virgen de los Navegantes es una pintura que representa a la Virgen María cubriendo con su manto a los navegantes españoles. Se alza sobre los mares, sobre una inmensa bahía que une continentes, para proteger a los barcos y tripulantes conforme se embarcan en la peligrosa travesía del océano. En la obra están retratados Fernando II de Aragón y el emperador Carlos, junto a Cristóbal Colón, Américo Vespucio y uno de los Hermanos Pinzón, que se muestran arrodillados. Todos se elevan en nubes sobre el agua, debajo de los pies de la Virgen. Alrededor de la Virgen se reúnen figuras de indígenas americanos, convertidos al catolicismo por los navegantes que se hicieron a la mar.

La Virgen de los Navegantes es una pintura del artista nacido posiblemente en Alemania y naturalizado español, Alejo Fernández. Fue creada como tabla central para un retablo instalado en la Sala de Audiencias, de manera que la habitación sirviera también como capilla, en la Casa de Contratación de Sevilla. 

A ambos lados del retablo hay paneles laterales que representan a San Sebastián, Santiago, San Telmo y San Juan. Estas tablas se cree que son obra de otro artista, no de Alejo Fernández, quizá un miembro de su taller u otro artista conocido.​

Además de ser la primera obra inspirada en América, es también una de las primeras en la que aparecen indígenas americanos. Fue realizada entre 1531-1536.

Virgen de los Navegantes. Obra de Alejo Fernández (1531-1536)
El Retablo en su conjunto
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