JORGE MANRIQUE; POETA Y SOLDADO

Jorge Manrique fue un poeta del prerrenacimiento y hombre de armas castellano, prototipo del caballero de finales del medievo, enamorado entre batalla y batalla .​ Es autor entre otras muchas obras, de las Coplas a la muerte de su padre, uno de los poemas clásicos de la literatura española de todos los tiempos. Además compuso diversos poemas amorosos y burlescos y es considerado uno de los poetas más importantes dentro del Cancionero general.

La fecha y el lugar exacto del nacimiento de Jorge Manrique son dos enigmas sin resolver. Se cree que nació por el año 1440 y hay una controversia respecto al lugar de origen; Unos creen que fue en Paredes de Nava (Palencia) y otros afirman que fue en Segura de la Sierra (Jaén). El principal motivo por el que se desconocen estos detalles de su vida es la destrucción de los archivos parroquiales durante la invasión francesa de 1808.

Su padre, Rodrigo Manrique era uno de los más importantes nobles castellanos y maestre de la Orden de Santiago. Su madre, Mencía de Figueroa, murió cuando Jorge era un niño. Su tío, Gómez Manrique, fue también un poeta eminente, autor dramático y no faltaron en su familia otros hombres de armas y letras. Su infancia y juventud transcurrieron muy probablemente en Siles y en Segura de la Sierra (Jaén). Estudió Humanidades y las tareas propias de militar castellano y asumió la línea de actuación política y militar de su extensa familia castellana. Combatió a los musulmanes en La Reconquista, participó en el levantamiento de los nobles contra Enrique IV de Castilla, intervino en la victoria de Ajofrín (Toledo) y luchó en el bando de Isabel la Católica contra Juana la Beltraneja en la guerra de sucesión castellana.

Monumento a Jorge Manrique en Segura de la Sierra. Obra del escultor Miguel Fuentes del Olmo

A los 24 años participó en los combates del asedio al castillo de Montizón (Ciudad Real), donde ganó fama y prestigio como guerrero. Su lema era «Ni miento ni me arrepiento». Permaneció un tiempo preso en Baeza donde murió su hermano Rodrigo, tras su entrada militar en la ciudad para ayudar a sus aliados durante la guerra civil castellana. Como teniente de la reina en Ciudad Real, junto a su padre Rodrigo, hizo levantar el asedio que a Uclés habían puesto los seguidores de la Beltraneja. Jorge Manrique se casó con doña Guiomar de Castañeda, una joven dama de una de las familias más importante de Toledo y el enlace se produjo más por intereses económicos entre ambas familias que por motivos románticos. Pese a ello el matrimonio tuvo dos hijos, Luis y Luisa.

La obra de Jorge Manrique son unas 50 composiciones, la mayor parte de ellas en el Cancionero general. Se dividen en tres grupos: amoroso, burlesco y doctrinal, de los que el amoroso es el que cuenta con más composiciones, algunas de ellas eróticas. Son obras satíricas y amorosas convencionales dentro de los cánones de la poesía de la época, con un tono de galantería erótica velada por medio de finas alegorías. En las composiciones amorosas Manrique emplea tópicos, temática, recursos poéticos y vocabulario propios del amor cortés del siglo XV, tomando como modelo la lírica trovadoresca. Por eso están presentes en sus versos las heridas de amor, el deseo del vasallo y el rechazo de la señora.

De las composiciones amorosas destacan: De la profesión que hizo en la orden del Amor, en la que se habla de una orden religiosa metafóricamente para mostrar la devoción por la amada (votos de pobreza, obediencia); Escala de Amor, que representa la relación amorosa como algo que debe ser cuidado y defendido; y Castillo de Amor, donde la dama destaca por sus buenas cualidades y el amante admira todas sus virtudes. No es de extrañar que en sus composiciones burlescas la ironía sea mucho más fuerte y descarada que en las amorosas. La burla es humor no refinado, es humor punzante y dañino, mucho más tosco que la simple y suave ironía.

Monumento a Jorge Manrique en Paredes de Nava

La poesía burlesca de Jorge Manrique incluye tres poemas. El primero de ellos es A una prima suya que le estorbaba unos amores. La gracia de este poema es el doble sentido que tiene la palabra prima, la cual puede referirse a la cuerda con timbre más agudo de un instrumento o entenderse como una familiar. Lo que hace Manrique en estos versos es comparar a una prima suya que no quería corresponderle en su deseo amoroso con la cuerda del mismo nombre que está desafinada. Otro de los poemas de ese grupo satírico es Coplas a una viuda que tenía empeñado un brial en la taberna, donde Manrique ridiculiza a una mujer que para poder seguir emborrachándose da su manto a cambio. Manrique se toma el tiempo de criticar a esta mujer porque descubre que va hablando mal de él. En último lugar, Un convite que hizo a su madrastra. En él se ve claramente la relación que tenía Manrique con la que era su madrastra y a la vez su cuñada, Elvira de Castañeda, tercera esposa de su padre y a su vez hermana de su esposa. En esta composición va hablando de la fiesta que hizo en honor a su madrastra, en la cual tanto el lugar, como los asistentes y la comida están sucios y dan una imagen grotesca y desagradable en general. Queda claro que Jorge Manrique no sentía mucho respeto por su madrastra. Las dos composiciones dedicadas a su mujer deben ser de la época de su matrimonio; Coplas y las Coplas póstumas, poco antes de su muerte.

El trabajo más importante por su calidad y originalidad es Coplas por la muerte de su padre. En ellas Jorge Manrique hace el elogio fúnebre de su padre,  mostrándolo como un modelo de heroísmo, de virtudes y de serenidad ante la muerte. El poema es uno de los clásicos de la literatura española de todos los tiempos y ha pasado al canon de la literatura universal. Fueron escritas justo después de la muerte de su padre y se publicaron a la muerte de Jorge Manrique, merecieron el honor de una traducción al latín y su influjo se hace sentir en grandes autores posteriores.

En ellas se progresa en el tema de la muerte desde lo general y abstracto hasta lo más concreto y humano. Normalmente se habla de una división en tres partes. La primera parte es una introducción en sobre el escaso valor de la vida terrenal, la muerte y su omnipotencia. En la segunda parte, se menciona la muerte de personajes ilustres de un pasado reciente y cercano. La tercera y última parte está dedicada a ensalzar la figura de Rodrigo Manrique comparándola con la de grandes personajes de la época romana para destacar sus virtudes, culminando la obra con un diálogo entre él y la Muerte. Manrique esboza la existencia de tres vidas: la humana y mortal, la de la fama, que es más larga y la eterna, que no tiene fin. El propio poeta se salva y salva a su padre mediante la vida de la fama que le otorgan no sólo sus virtudes como caballero y guerrero cristiano, sino mediante la palabra poética.

“Recuerde el alma dormida, avive el seso e despierte contemplando como se pasa la vida, como se viene la muerte tan callando”

Primera página de Coplas por la muerte de su padre

El estilo de Jorge Manrique anuncia la claridad y el equilibrio renacentistas, adelantándose a su época. Hay incluso vulgarismos que aportan un aire de sencillez y sobriedad que hace encajan en las retóricas y juegos de palabras típicos de la poesía renacentista. La importancia que se da a la vida que proporcionan la fama y la gloria mundana que frente a la duda de ¿Dónde están los que vivieron antes que nosotros?, medieval, es también un rasgo del antropocentrismo que anuncia el Renacimiento. La fuerza comunicativa que Jorge Manrique logra en las Coplas es muy potente. En sus versos introduce temas que ya han sido tratados anteriormente: la muerte y lo efímero, pero lo hace dotando de enorme belleza a cada estrofa, logrando un poema de uniformidad y unidad extraordinarias.

La obra de Jorge Manrique ha marcado a muchos autores posteriores que han mostrado gran interés y admiración por su poesía, en especial por las Coplas por la muerte de su padre. Sus versos han sido extensamente recreados y han pervivido a través del tiempo como fuente de inspiración. Algunas de sus composiciones fueron cantadas y muy celebradas en la posteridad. La canción Justa fue mi perdición fue ampliamente divulgada en los siglos XVI y XVII y es una de las canciones de amor cortés más célebres del Siglo de Oro.​ El texto de esta canción se conserva en el Cancionero generalCancionero de Palacio, Cancionero de Segovia y en otros cancioneros no musicales manuscritos e impresos. Lope de Vega la menciona en La Dorotea y en otras piezas teatrales.  Algunas de estas versiones musicales de las Coplas fueron muy conocidas por el público de la época, pues se cantaron en los corrales de comedias y en las fiestas del Corpus.

Jorge Manrique falleció prematuramente durante la guerra civil castellana que enfrentó al bando de Isabel la Católica contra Juana la Beltraneja, en una escaramuza cercana al castillo de Garcimuñoz en Cuenca. Al igual que la controversia sobre su nacimiento, hay distintas versiones sobre el suceso. Algunos cronistas coetáneos como Hernando del Pulgar y Alonso de Palencia dan testimonio que murió en la batalla, frente a los muros del castillo.​ Otros, como Jerónimo Zurita, sostuvieron con posterioridad (1562) que su muerte tuvo lugar en Santa María del Campo Rus (Cuenca), donde estaba su campamento, días después de la batalla. Fue enterrado en el monasterio de Uclés (Cuenca).

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