NAVEGANTES Y EXPLORADORES

LA CASA DE CONTRATACIÓN

La Casa de la Contratación de Indias fue la institución administrativa más importante del Imperio español en relación con el Nuevo Mundo. Fundada en 1503 por los Reyes Católicos, su existencia marcó el inicio de una gestión burocrática centralizada que pretendía controlar cada gramo de mercancía, cada pasajero y cada carta náutica que cruzara el Atlántico.

Tras el viaje de Cristóbal Colón en 1492, la Corona de Castilla se encontró ante un desafío sin precedentes; administrar un territorio vasto, desconocido y potencialmente inagotable en recursos. En los primeros años, esta inconmensurable labor estuvo bajo la supervisión del obispo Juan Rodríguez de Fonseca.

Sin embargo, hacia 1503, la magnitud de la empresa indiana exigía una institución profesional. Mediante la Real Cédula del 20 de enero de 1503, se creó la Casa de la Contratación, con sede en Sevilla. Se eligió esta ciudad por ser un puerto fluvial seguro (protegido de la piratería atlántica por el río Guadalquivir) y por su ya consolidada infraestructura comercial.

«recoger y tener en ella, todo el tiempo necesario, cuantas mercaderías, mantenimientos y otros aparejos fuesen menester para proveer todas las cosas necesarias para la contratación de las Indias; para enviar allá todo lo que conviniera; para recibir todas las mercaderías y otras cosas que de allí se vendiese, de ello todo lo que hubiese que vender o se enviase a vender e contratar a otras partes donde fuese necesario.»

La Casa de Contratación en su segunda ubicación. Actualmente Archivo General de Indias

La Casa de la Contratación no era simplemente una aduana; era un centro de inteligencia, una escuela de navegación y un tribunal de justicia. Sus funciones se dividían en tres grandes pilares:

El factor humano. El control de pasajeros y emigración. La Corona quería evitar que personas indeseables (según la mentalidad de la época) pasaran a América. La Casa emitía las licencias de embarque y prohibía el paso a Judíos, musulmanes, conversos recientes, personas procesadas por la Inquisición y extranjeros.

El factor comercial. Todo lo que iba o venía de las Indias debía pasar por la Casa de Contratación. Se inspeccionaba cada barco para evitar el contrabando. Se cobraba el Quinto Real (el 20% de los metales preciosos para la Corona) y el Almojarifazgo (impuesto de aduanas). También administraba las herencias de los españoles que morían en América para asegurar que llegaran a sus herederos en la Península.

El factor científico y náutico. La Casa se convirtió en la vanguardia de la ciencia geográfica mundial, cuyo conocimiento debía quedar en secreto y a resguardo de otras naciones europeas, siendo el más importante El Padrón Real; era el mapa maestro donde se registraban todos los nuevos descubrimientos geográficos. Cualquier navegante que regresaba de América debía informar de las nuevas tierras para actualizarlo. Se necesitó crear una escuela para la formación de pilotos, en la cual se examinaba y certificaba a los navegantes para asegurar que fueran capaces de cruzar el océano con seguridad. Y por último, el que hoy llamaríamos el departamento de I+D, la Investigación Geográfica; se desarrollaban y perfeccionaban instrumentos de navegación como el astrolabio y el cuadrante.

Para gestionar tal volumen de trabajo, la Casa contaba con una jerarquía de oficiales reales bien definida:

CARGOFUNCIÓN
FactorEncargado de la logística, compra de víveres y organización de las flotas.
TesoreroResponsable de la custodia de los metales preciosos y la recaudación de fondos.
ContadorLlevaba los libros de cuentas y el registro detallado de todas las operaciones.
Piloto MayorEl cargo técnico más alto; supervisaba los exámenes de pilotos y la cartografía. Personajes como Américo Vespucio ocuparon este puesto.
Cosmógrafo MayorEncargado de fabricar instrumentos náuticos y redactar obras sobre el arte de navegar.

A partir de mediados del siglo XVI, debido a la amenaza de piratas y corsarios (ingleses, franceses y holandeses), la Casa de la Contratación institucionalizó el Sistema de Flotas y Galeones. Este sistema consistía en la formación de dos grandes convoyes anuales escoltados por buques de guerra; La Flota de Indias, con destino al puerto de Veracruz, en el actual México y Los Galeones de Tierra Firme, con destino a Portobelo (actual Panamá) y Cartagena de Indias (actual Colombia).

Este modelo de puerto único (Sevilla) y convoy protegido permitió que España mantuviera el control del Atlántico y los virreinatos durante siglos, a pesar de la inmensa presión depredadora de sus rivales europeos.

Vista de la ciudad de Sevilla. Anónimo

La Casa también funcionaba como una Audiencia, es decir, como un alto tribunal. Tenía jurisdicción civil y criminal sobre todos los pleitos relacionados con el comercio y la navegación a las Indias. Si dos mercaderes se peleaban por un cargamento o si un marinero cometía un acto delictivo a bordo de una carabela, el caso terminaba en los tribunales de la Casa de la Contratación. Esto la convertía en una institución autónoma y poderosa, con sus propias cárceles y jueces especializados.

A medida que los barcos se construyeron más grandes y el fondo del río Guadalquivir perdió altura debido a la acumulación de sedimentos, Sevilla empezó a perder operatividad, por lo que en en 1717 la Casa de Contratación se trasladó a Cádiz, que contaba con una bahía más profunda y moderna.

En 1778, reinando Carlos III, El Reglamento de Libre Comercio terminó con el monopolio de un solo puerto, permitiendo que otros puertos españoles (como Barcelona o Málaga) comerciaran directamente con América, por lo que la Casa de Contratación fue perdiendo su razón de ser, hasta que en el año 1790 fue suprimida definitivamente, tras 287 años de existencia

Gracias a sus registros, hoy los historiadores pueden conocer con precisión cuánta mercancía entró en España y América y quiénes fueron los miles de personas que emigraron al Nuevo Mundo.

Además, su legado científico es incalculable. La rigurosidad con la que se trataron los datos geográficos permitió que los mapas del mundo pasaran de ser dibujos basados en mitos a representaciones matemáticas y empíricas de la realidad.

La Casa de la Contratación fue el símbolo de una España que, durante tres siglos, logró gobernar medio mundo a través del papel, la tinta y una burocracia implacable.

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