ARTE

ARCÁNGELES ARCABUCEROS

Se conoce como arcángel arcabucero ó ángel arcabucero a la representación de un ángel ó arcángel vestido con ropas propias del siglo XVII y con un arcabuz en lugar de la tradicional espada. Este estilo se desarrolló especialmente en la escuela cuzqueña de pintura, es decir, en Cuzco, Perú, durante la época virreinal de Hispanoamérica. Cuzco fue el centro de origen y única ciudad donde se produjo en grandes cantidades durante el siglo XVII y se distribuyeron en la zona andina y en Europa. Este estilo muestra una gran riqueza expresiva y una excelente realización.

Aunque algunos “investigadores” pretenden hacer ver un trasfondo pagano y de vínculos con la religiosidad incaica prehispánica, esto es absurdo, pues sus creadores eran profundamente cristianos. El Arte barroco religioso hispanoamericano es gestual, simbólico, alusivo y es canónico. Estuvo siempre sometido a examen teológico. El carácter pedagógico del Barroco resume, en estas representaciones, la lucha contra el Mal. Dado el contexto, el Mal es sinónimo de Islam, Imperio Turco, Lutero, herejes y apóstatas. Es decir, los instrumentos del demonio: el Falso Profeta, el que altera “la iota de la Escritura”, el que niega la Divinidad de Cristo, y la Virginidad perpetua de María, Madre de Dios. La moraleja es directa y concreta; en esta batalla, los Arcángeles son nuestros aliados y nuestros más fieles y eficaces defensores. El Ángel arcabucero es el aliado invencible del mílite cristiano.

Para la elección de los distintos ángeles, los autores tuvieron bien en cuenta los escritos cristianos de la época acerca de la jerarquía de los ángeles, y de hecho a menudo se pintan los arcángeles, tanto los oficiales reconocidos por la Iglesia –Rafael, Miguel, Gabriel–, como los que vienen de la tradición –Uriel, Letiel, etc. Se pueden encontrar cuadros de ángeles arcabuceros sobre todo en Perú, Ecuador, Bolivia, norte de Argentina y en diversos museos de Hispanoamérica y de España. En la iglesia de Calamarca –, en la actual Bolivia–, se muestra una de las series de ángeles arcabuceros más completas que se conservan. Se trata de un conjunto de treinta y seis cuadros pintados en la segunda mitad del siglo XVII. Actualmente podemos admirar solo una parte de ellos en dicho templo, donde se exponen actualmente tras una impresionante restauración realizada en 1993, entre ellos diez magníficos ángeles arcabuceros.

Uno de los arcángeles arcabuceros de Calamarca más importante por su gran calidad es el arcángel Letiel Dei. La figura es bastante esquemática en cuanto a su composición, la que se define claramente por el dibujo sintetizador de las formas: resalta así el triángulo que forma la casaca, con la repetición de verticales y oblicuas marcadas por las líneas de las piernas, todo ello equilibrado por las curvas de las mangas abullonadas, del sombrero, de las cintas que asoman detrás de las piernas y las plumas. El color del ropaje, de las plumas, de las alas y sombrero son complementados con las calidades de brocados, encajes y brillos para producir efecto de fastuosidad. A pesar del evidente tratamiento pictórico plano, características de esta escuela artística a la cual corresponde, el Maestro de Calamarca –que podría ser, según los expertos, José López de los Ríos–, logra un equilibrio total por las suaves veladuras de las carnaciones. El arma de fuego que presenta Letiel con su mano derecha es un arcabuz, y lo que sostiene en su mano izquierda no es sino la mecha para disparar el arma. En la cabeza lleva un sombrero chambergo adornado con tres plumas; al cuello, una corbata o valona. Las mangas acuchilladas forman parte del conjunto de casaca chamberga, que en el centro deja ver el chaleco azul. Por encima de la rodilla apreciamos los gregüescos o calzón, y en las piernas unas medias manchegas de color verde. Los zapatos con lazos completan el atuendo, y aún podemos distinguir un manto recogido en color rojo oscuro que se deja ver a un lado, así como una espada.

La serie de Uquía (Argentina), es una de la pocas que fue pintada identificando a los ángeles con sus nombres: Gabriel, Rafael, Yeriel, Uriel, Salamiel (Pax Dey), Hosiel, Eliel (Potentia Dey), Oziel (Oblacio Dey) y Oziel (Fortitudo Dey). De estos nueve lienzos, cinco presentan arcabuces: tres sostienen el arma y dos están cargándola. Los otros cuatro ángeles, si bien no presentan arcabuces, se los puede observar portando otros elementos como un alabarda, un instrumento musical de percusión, una bandera y un escudo.

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