JUAN DE LA COSA; NAVEGANTE, DESCUBRIDOR, CARTÓGRAFO… Y ESPÍA

JUAN DE LA COSA

¿1450? Santoña (Cantabria) – 1509 Turbaco (Colombia)

Juan De La Cosa

Poco se sabe de él antes de partir con Colón en el viaje de descubrimiento a América en 1492.  Investigaciones recientes aseguran que en 1488 fue enviado por los Reyes Católicos a Lisboa como espía, con el pretexto del comercio, para recabar información sobre el viaje de descubrimiento que había hecho el portugués Bartolomé Díaz del Cabo de Buena Esperanza y la costa africana. Aseguran estas mismas fuentes que tuvo que huir precipitadamente de Portugal al ser descubierta su verdadera intención.

Lo que si es seguro que en 1490 estaba asentado en El Puerto de Santa María (Cádiz), tenía una nao llamada La Gallega con la que hacia transportes desde Cádiz a Santander y que tenía contactos con el resto de navegantes importantes como los hermanos Pinzón. Cuando Cristóbal Colón le invitó a participar en el proyecto de buscar camino a Asia por la ruta del oeste, mostró un gran entusiasmo y no se lo pensó dos veces, aunque como veremos más tarde, su relación con Colón no fue la mejor.

Embarcó en su nao La Gallega que fue rebautizada para el viaje como Santa María, en condición de Maestre y según indica el Diario de Colón, De La Cosa fue uno de los más problemáticos en las tensiones que se vivieron en aquel primer viaje, especialmente las del 22 de septiembre de 1492, cuando a punto estuvo de haber un motín armado.

Planos de la nao Santa María. Originalmente La Gallega y propiedad de Juan De La Cosa

La nao Santa María fue precisamente la que naufragó en la costa de La Española la noche del 24 al 25 de diciembre de 1492. Cristóbal Colón le culpó de aquel suceso:

Martes, 25 de diziembre, día de Navidad
[…] Quiso Nuestro Señor que a las doze oras de la noche, como avían vista acostar y reposar el Almirante y vían que era calma muerta y la mar como en una escudilla, todos se acostaron a dormir, y quedó el governallo en la mano de aquel muchacho, y las aguas que corrían llevaron la nao sobre uno de aquellos bancos […] El moço […] dio bozes, a las quales salió el Almirante, y fue tan presto que aún ninguno avía sentido qu’estuviesen encallados. Luego, el maestre de la nao, cuya era la guardia, salió y díxoles el Almirante a él y a los otros que halasen el batel que traían por popa y tomasen un ancla y la echasen por popa, y él con otros muchos saltaron en el batel, y pensava el Almirante que hazían lo que les avía mandado. Ellos no curaron sino de huir a la caravela…
Miércoles, 26 de diciembre
[…] si no fuera por la traiçión del maestre y de la gente, que eran todos de Palos dos o los más de su tierra, de no querer echar el ancla por popa para sacar la nao, como el Almirante les mandava, la nao se salvara…

Diario de Cristóbal Colón.

Tal vez fuera el resentimiento hacia el cántabro por sus desencuentros lo que motivó a Colon a culpar a De La Cosa pero en cualquier caso, a su regreso a España en mayo de 1493, De La Cosa recibió una compensación económica de parte de los Reyes por el hundimiento de su nao. Se le otorgó el derecho a transportar trigo desde Andalucía hasta Guipúzcoa y Vizcaya eximiéndole de pagar ciertas tasas en los nueve meses siguientes. Al expirar el plazo, en febrero de 1494, la orden fue renovada en los mismos términos. Estos documentos, que hablan del marino de manera elogiosa, hacen pensar a los historiadores que en realidad Juan De La Cosa no tuvo culpa de la pérdida de su barco.

El naufragio de la nao Santa María, propiedad de Juan De La Cosa

Durante el segundo viaje de Colon a América, se descubrieron más islas del Caribe y se exploró mas de 335 leguas de la costa de Cuba. Para entonces Colón seguía asegurando que aquellas tierras eran Asia y no un nuevo continente, aunque ya muchos de la expedición comenzaban a dudar de la opinión del Almirante. Tan grande era la duda que Colón obligó a firmar a todos los tripulantes un documento -llamado Acta de Pérez de Luna- que aseguraba que Cuba no era una isla sino el continente asiático.

Respecto a la participación de De La Cosa en el tercer viaje de Colón a América hay muchas dudas. Algunos historiadores aseguran que si estuvo y otros que no. Lo único que es seguro es su participación en la expedición de Alonso De Ojeda.

Con la caída en desgracia de Colón, los Reyes Católicos en 1499 ponen fin al monopolio del Almirante para navegar y explorar en las nuevas aguas descubiertas. Juan de la Cosa participó como piloto mayor y cartógrafo en el primero de estos viajes, el capitaneado por Alonso de Ojeda. La expedición partió de Cádiz el 18 de mayo de 1499 y 25 días después se encontraban en el golfo de Paria frente a la desembocadura del río Orinoco. Navegaron la costa caribeña hacia occidente, llegando a la península de Coquibacoa y el cabo de la Vela (Colombia). De La Cosa fue herido por una flecha indígena en una de las refriegas. Este viaje no obtuvo apenas beneficios económicos pero De La Cosa pudo cartografiar en detalle la costa de la región explorada, la cual reflejaría posteriormente en su famoso mapamundi.

Tras su regreso a Cádiz, De La Cosa elaboró​ un mapamundi que es el mapa más antiguo conservado en el que aparece el continente americano. El mapa refleja los descubrimientos realizados en América durante el siglo XV; con información procedente de los viajes realizados por Colón, Alonso de Ojeda, Vicente Yáñez Pinzón, Juan Caboto, Pedro Álvares Cabral y otros portugueses que recorrieron África, como Bartolomeu Dias y Vasco da Gama.
De La Cosa sugirió que las tierras descubiertas en el norte y el sur de América podían estar unidas formando un solo continente. Cuba aparece ya como una isla, en contra de la opinión de Colón. En general las Antillas aparecen de manera completa y en América del Sur se muestra la costa desde el cabo de la Vela hasta el cabo de San Agustín, mostrando una parte del norte del Brasil. El contorno de las costas de África aparece dibujado por primera vez de manera correcta, gracias a los últimos viajes de exploración realizados por los portugueses. La región de Europa y el Mediterráneo aparece bien detallada, mientras que amplias zonas de Asia se muestran vacías e imprecisas. El mapa está decorado con rosas de los vientos, banderas, barcos, ciudades, reyes, personajes de la Biblia y figuras mitológicas. Se representan algunos ríos y la mayoría de los topónimos están escritos en castellano antiguo.

Mapaminudi de Juan De La Cosa 1500

En octubre de 1500 partió de Cádiz en la expedición de Rodrigo de Bastidas como piloto mayor con dos carabelas y recorrieron el litoral caribeño desde el cabo de la Vela. Exploraron la costa colombiana y parte de la panameña: el puerto de Santa Marta, la impresionante desembocadura del Magdalena, Cartagena y la costa del Darién hasta Nombre de Dios. El carácter pacífico de Bastidas permitió una relación amistosa con los indios y la obtención de grandes riquezas en oro y perlas, pero en la costa del Darién observaron que los barcos estaban inservibles por causa del pequeño molusco, teniendo que dirigirse a La Española, donde acabaron por hundirse las dos carabelas cerca de Puerto Príncipe, perdiéndose un inmenso botín valorado en cinco millones de maravedís. Fueron apresados por el gobernador Francisco de Bobadilla, al no poder presentar ninguna autorización oficial por haberse perdido en el naufragio. Fueron enviados presos a España donde se les exculpó y premió tras haber depositado el quinto del Rey. A Bastidas se le otorgó un juro vitalicio de 50.000 maravedís, y a Juan de la Cosa el nombramiento de alguacil mayor del gobernador, que se nombrase para los nuevos territorios de Urabá.

Ruta de Juan De La Cosa durante la expedición de Rodrigo de Bastidas

En 1503 De La Cosa fue enviado de nuevo a Lisboa en misión de espionaje. Según la documentación oficial, se le entregaron 10 ducados de oro para

«yr a Portogal a  ynformar e saber secretamente del viaje que los portogueses hizieron a las Yndias con quatro navios…»

Sin embargo De La Cosa fue capturado y poco después, por intercesión de Don Álvaro de Portugal,​ fue liberado y regresó a la Corte castellana en Segovia. Allí le entregó a la reina informes y cartas de marear en las que aparecían los lugares visitados por los portugueses y que probablemente se trataban de las correspondientes a los viajes de Cabral y de Vespucio. Como consecuencia del éxito de su misión, Juan de la Cosa fue nombrado jefe de una flotilla de cuatro carabelas de guerra con el objeto de impedir cualquier asentamiento portugués en Tierra Firme.

En 1504 De La Cosa logró efectuar su primer viaje de descubrimiento  como capitán general y piloto. Con cuatro naves armadas recorrió las costas entre la isla de Margarita y el golfo de Urabá, donde consiguió un abundante «rescate» (palabra que designaba tanto el beneficio comercial como el botín de guerra). En Cartagena de Indias encontró y socorrió al mercader sevillano Cristóbal Guerra y sus hombres, con quienes sin embargo tuvo grandes conflictos. Sufrieron penalidades en Urabá y Jamaica, hasta que De La Cosa logró conducirlos a todos a la Española. Tras su regreso a la península ibérica, en 1506, recibió un premio de 50 000 maravedís como recompensa por su labor.

Juan de la Cosa, vecino de Santa María del Puerto, piloto de Rodrigo de Bastidas, armó el año de 4 cuatro carabelas con ayuda de Juan de Ledesma, de Sevilla, y de otros, y con licencia del rey, porque se ofreció a domar los caribes de aquella tierra. Fue, pues, a desembarcar a Cartagena, y creo que halló allí al capitán Luis Guerra, y entrambos hicieron la guerra y mal que pudieron; saltearon la isla de Codego, que cae a la boca del puerto. Tomaron seiscientas personas, discurrieron por la costa, pensando rescatar oro; entraron en el golfo de Urabá, y en un arenal halló Juan de la Cosa oro, que fue lo primero que de allí se presentó al rey. Llevaban muy llenos de gente los navíos; dieron vuelta a Santo Domingo, que ni hallaban rescate ni mantenimiento.

Las depredaciones de un pirata español, Juan de Granada, amenazaban la seguridad de las naos que regresaban de Santo Domingo con ricos cargamentos, por lo que Juan de la Cosa fue encargado de proteger el tornaviaje. Entre julio y octubre de 1507 dos carabelas a su mando patrullaron entre Cádiz y Cabo San Vicente, evitando el apresamiento de ocho buques de carga.

Ese mismo año de 1507, Fernando el Católico convocó en Burgos una junta de sabios a la que asistieron Vicente Yáñez Pinzón, Juan Díaz de Solís, Américo Vespucio y Juan De la Cosa pues

Cuba. Detalle del Mapamundi de Juan De La Cosa

ya había entrado de lleno en el selecto círculo de científicos y navegantes que constituían la asesoría real y la de los organismos creados: el Consejo de Indias y la Casa de Contratación. En aquella Junta se decidió continuar las exploraciones y comenzar a poblar lo descubierto, organizándose dos expediciones, una de ellas al mando de Pinzón y Solís, y otra al de Juan de la Cosa, quien percibió por este concepto una ayuda para los preparativos de 100.000 maravedís.

Al llegar a Nueva Andalucía en diciembre, Ojeda decidió desembarcar en la bahía de Calamar, desoyendo los consejos de De La Cosa que recomendaba que no se perturbara a los indios de la zona donde estaban, ya que eran indígenas que usaban flechas envenenadas. El cántabro proponía dirigirse a las orillas del golfo de Urabá, donde vivían indios menos belicosos a los cuales De La Cosa había conocido cinco años atrás, pero finalmente acató la orden de Ojeda. Poco después los expedicionarios se vieron envueltos en un combate con indígenas que se saldó con victoria española, lo que incitó a Ojeda a adentrarse en la selva, persiguiendo a los indígenas en su huida hasta el poblado de Turbaco. Al llegar al poblado fueron sorprendidos por los indígenas, que dispararon flechas envenenadas. De La Cosa cayó muerto, así como la mayoría de sus hombres, pero Ojeda pudo huir y al volver a la bahía de Calamar se encontró con la expedición de su rival Nicuesa. Enterados del hecho ocurrido en Turbaco, los castellanos dejaron de lado sus diferencias y los hombres de ambas expediciones se vengaron destruyendo el poblado de Turbaco y dando muerte a casi todos sus habitantes. Algunas crónicas afirman que cuando hallaron el cadáver de La Cosa parecía un erizo lleno de flechas;

“como un eriço asaeteado, porque de la yerva ponçoñosa debia de estar hinchado i disforme, y con algunas espantosas fealdades”

El mapamundi de Juan De la Cosa es una de las obras más importantes de la cartografía. Fue redescubierto en 1832 en París por el ministro plenipotenciario de Holanda en París -allí por los saqueos que cometieron los franceses durante la invasión napoleónica de España- y lo compró a un precio muy barato. A la muerte del barón en 1853 se subastó el mapamundi y el gobierno español, lo adquirió por 4321 francos. Desde entonces está expuesto en el Museo Naval de Madrid.

Firma de Juan De La Cosa

 

Réplica de la nao Santa María

 

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