BARTOLOMÉ SALOM, CRIMINAL DE GUERRA A LAS ÓRDENES DE BOLÍVAR

Bartolomé Salom (Puerto Cabello, Venezuela 1780), alcanzó el grado de general en la Guerra de “Independencia”. Era hijo de españoles y un próspero comerciante hasta unirse a la Conjuración de los Mantuanos en 1808, en Caracas, en la primera rebelión importante contra España. En mayo de 1810 se hizo subteniente de milicias y en julio de 1811 fue ascendido a capitán de artillería. Tras la fallida sublevación es hecho prisionero y encarcelado en el castillo San Felipe de su ciudad natal, Puerto Cabello. Logra evadirse trasladándose a Nueva Granada en busca de Simón Bolívar. En Cartagena de Indias se reincorpora a la guerra pero ese mismo año cae prisionero y es confinado nuevamente en el Castillo San Felipe. El 1 de noviembre de 1813, es enviado preso a Cádiz pero durante una escala en Veracruz consigue escapar y huye a Jamaica donde encuentra refugio gracias al apoyo de los ingleses y desde allí es enviado a Nueva Granada para continuar la guerra a España. Bolívar lo recibió con beneplácito, confiándole el mando de un pequeño batallón. En 1815 las tropas leales a España retoman el control de Cartagena de Indias, por lo que Salom y otros cabecillas huyen a Haití, donde son reabastecidos con más dinero, barcos y armamento.

Bartolomé Salom continuó haciendo la guerra a España y en el año 1822 tuvieron lugar los hechos que han sido recordados como la “Navidad Negra” en la ciudad de Pasto, en la actual Colombia. La ciudad es tomada por la fuerza por las tropas de Bolívar y quedado en ruinas por el violento ataque el día de Navidad, se produce una masacre de 400 civiles y la ciudad es entregada al saqueo, violaciones y destrucción. El 2 de enero de 1823 llega Bolívar a Pasto y lo hace en medio del dolor y la angustia de un pueblo que llora sus muertos, lamenta la orfandad de sus hijos, la viudez de las madres, la castidad violentada de sus doncellas, y cura aún sus heridos sacándolos de entre los escombros de una ciudad en ruinas. El caraqueño nada dice, aprueba con su silencio el macabro espectáculo que es ahora Pasto con el dolor de su gente y dice:

“El famoso Pasto, que suponíamos tan abundante de medios, no tenía nada que valiera un comino; ya está aniquilado sin mucho empeño…”.

Unos meses más tarde, concretamente en junio de ese mismo año, la ciudad de Pasto se rebela contra el Nuevo Orden de los “Libertadores”, sus habitantes quieren seguir siendo españoles y Bolívar enfurecido manda a la ciudad a Bartolomé Salom con órdenes tajantes de imponer un castigo que sirva de ejemplo a otras ciudades y aldeas que resisten al sueño de la independencia. Sin contemplaciones de ningún tipo completa la tarea en menos de un mes. Hubo fusilamientos en masa, 14 habitantes ilustres fueron amarrados junto a sus esposas y arrojados al precipicio del Río Guáitara. Se confiscaron gran cantidad de bienes, 1.000 hombres fueron reclutados forzosamente y otros 300 fueron exiliados a Quito y Guayaquil. Testimonio del cruel tratamiento para la gente de Pasto es la carta escrita por Bartolomé Salom a Bolívar donde entre otras cosas le dice:

“Hemos cogido prisioneros muchachos de nueve y diez años”.

Bartolomé Salom es considerado un héroe en Perú y Venezuela. Tiene monumentos, calles y colegios con su nombre e incluso un aeropuerto en Venezuela.

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