EL MILAGRO DE EMPEL

Asedio de Empel, por Frans Hogenberg.

Empel (Holanda), diciembre de 1585. 5.000 Hombres del Viejo Tercio de Zamora  se encuentran sitiados por una importante fuerza naval holandesa en la isla de Bommel, entre los ríos Mosa y Waal. La situación es muy delicada, escasean los víveres, la munición y la ropa seca. No hay probabilidad de llegada de refuerzos y la derrota parece cuestión de días, quizá de horas. Tan lamentable es la situación para los Tercios que el jefe enemigo envía a los sitiados un mensajero ofreciendo la rendición pero la respuesta del Tercio español es rotunda y pasará a la historia:

Ya hablaremos de capitulación después de muertos

La respuesta no sorprende al veterano almirante holandés, conocedor de la resistencia de los españoles, pues lleva toda su vida combatiéndolos por mar y por tierra, así que decide un siniestro plan para acabar con el Tercio sin gastar más pólvora;  abrir los diques de los ríos para inundar el campamento español. Sí la situación era ya penosa, esto es el colmo, ahora toca huir del agua que rápido inunda el campamento español anegando toda la isla a excepción de un montículo donde el Tercio se pone a salvo. No hay tiempo para el descanso, la noche se acerca y hay que comenzar a construir las defensas para resistir al previsible ataque holandés del día siguiente.

Un soldado está cavando una trinchera cuando de repente su pala toca algo que parece ser de madera, curioso escarba con las manos y ante su asombro aparece un retablo de pintura flamenca con la imagen de la Inmaculada Concepción. Corriendo se presenta con el retablo ante el Maestre de Campo Francisco Arias de Bobadilla. El sorprendente hallazgo es anunciado y colocan el retablo sobre un improvisado altar y frente a él todos se arrodillan y se encomiendan a la Virgen Inmaculada, generándose un ambiente de esperanza que sube el ánimo del Tercio.

Virgen de Empel por Augusto Ferrer-Dalmau

Al caer la noche, se desató un inusual viento y la temperatura se desplomó tanto que antes del amanecer el jefe de la guardia nocturna despertó al Maestre Bobadilla para decirle que había ocurrido un Milagro; El agua se había congelado de tal manera que era posible caminar sobre el hielo que tenía aprisionados a los barcos holandeses. Inmediatamente el Tercio se pone en marcha con el retablo de la Virgen en cabeza y avanzan hacia los barcos enemigos que son sorprendidos y asaltados.

EL MILAGRO DE EMPEL por Augusto Ferrer-Dalmau

El resto de la historia forma parte de la épica de los Tercios. Los 10 navíos de guerra holandeses fueron capturados y quemados sin apenas bajas entre los españoles, fue una victoria contundente. Ocurrió el 8 de diciembre de 1585 y desde aquél día, la Inmaculada Concepción fue nombrada patrona de los Tercios de Flandes pues para todos los hombres que componían el Viejo Tercio de Zamora su aparición entre el barro obró El Milagro de Empel

Los Tercios asaltan los barcos holandeses en Empel.
Fotografía de Jordi Bru
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